martes, 10 de junio de 2008

El conflicto del campo: un debate político



El Instituto de Investigación Social, Económica y Política Ciudadana ISEPCi-Salta, dio inicio el pasado viernes 6 de junio en el Complejo de Bibliotecas y Archivos de la Provincia al ciclo de conferencias titulado "Política, cultura y actualidad", que se llevarán adelante el primer viernes de cada mes. En la oportunidad se conformó una mesa panel que abordó el conflicto del campo, sus implicancias en lo económico, lo social y en lo político. Participaron el Diputado Provincial Dr. Carlos Morello, Movimiento Libres del Sur; el Ing. Lucio Yazlle, Ex Decano de la Facultad de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional de Salta; el Lic. Eduardo Arancibia Gutiérrez, Asesor y Consultor de empresas y el Lic. Daniel Avalos, Historiador y miembro del ISEPCi-Salta.





Los panelistas coincidieron en resaltar que una de las características principales del conflicto fue su politización. Ninguno de los presentes se escandalizó ante esa situación; por el contrario, enfatizaron que se trataba de un hecho positivo aun cuando, y en esto también coincidieron todos, tal condición fue consecuencia del manejo de los dirigentes de las entidades agropecuarias, que en el desarrollo del proceso reconocieron que sus planteos trascendían las reivindicaciones meramente económicas, permitiendo así no sólo discutir el tipo de país que se desea, sino también debatir el cómo llevar adelante ese modelo, que varía según los sectores de la sociedad.
En ese contexto, la mayoría coincidió en que la discusión de fondo no era tanto el cómo habían llevado adelante las negociaciones los dirigentes del campo y los funcionarios de gobierno, sino más bien si era legítimo y deseable que el Estado intervenga o no en las reglas de la economía.
Enmarcadas las intervenciones en este punto, los panelistas se concentraron, en distintos niveles, en explicar en qué consistía eso que el “campo” denominó la “oportunidad histórica”. Al analizar la misma, se hizo la obvia alusión a la favorable situación internacional que, para países productores de materias primas, implica la consolidación de las economías emergentes, principalmente asiáticas, algo que no sólo tiene que ver con el aumento de la población sino también con los profundos cambios en los hábitos alimentarios de países como China, por ejemplo, que provocan una demanda impresionante de granos, empleada para la producción de carne. Se recordó que los chinos, por ejemplo, comieron en el año 2005 cinco veces más carne que a fines de los años 80; que se precisan 3 kilos de granos para producir un kilo de ave y más de 6 kilos de granos para producir un kilo de carne vacuna, y se mostró, a continuación, cómo esa fenomenal demanda incidió en la estructura económica de países como el nuestro: 26 millones de hectáreas cultivadas en la campaña 2000-2001 y 30 millones en la campaña 2006-2007; que en igual periodo se pasó de los 67 millones de toneladas de producción a los 94 millones e, incluso, se destacó que además de los beneficios producidos por la comercialización de los productos debían visualizarse las ventajas patrimoniales del sector, teniendo en cuenta que la hectárea de tierra maicera en la región de Buenos Aires está valuada hoy en los 9.200 US$, muy por encima de los 3.200 US$ que costaban antes del boom de la exportación en el año 2002.
Analizado el favorable contexto internacional, se hizo alusión, sin embargo, a que la tan mentada “oportunidad histórica” está lejos de explicarse, exclusivamente, por la situación internacional, en tanto la otra pata de la misma era atribuible al modelo diseñado por el Estado nacional desde el año 2002 y que podía resumirse en la política cambiaria del “dólar alto”. Para el caso, los participantes no valoraron como bueno o malo a ese modelo, sino como una realidad que benefició a los sectores exportadores que, al contar con un esquema de 3 x 1, favoreció la producción doméstica y particularmente la destinada a la exportación siendo, precisamente, el “campo” sojero el sector más beneficiado. En este punto se precisó que la intervención del Estado en el mantenimiento de este tipo cambiario es crucial, en tanto es él, y no el mercado, el que mantiene este artificial tipo de cambio que favorece, precisamente, a los sectores exportadores y que, por lo tanto, las pretensiones de no intervención por parte del Estado en las reglas de la economía era un argumento falaz, en tanto era lógico que si el Estado interviene en la economía para mantener un dólar artificialmente alto, puede también intervenir para decidir qué hacer con las rentas extraordinarias que ese modelo genera para determinados sectores. Rentas que, además, sirven para que el Estado logre una política de superávit fiscal, necesaria para adquirir dólares en el mercado cambiario dependiendo menos de otras fuentes de financiación, como la emisión monetaria o el endeudamiento.
Recién entonces las intervenciones giraron en torno a las retenciones. No sólo porque ellas representaran el disparador de un conflicto que superó los 85 días, sino también como un símbolo que pudiera representar la legitimidad de un Estado dispuesto a intervenir en la economía de un país, problemática ésta que los panelistas en distintos grados consideraron realmente importante. En ese punto nadie negó la importancia de los porcentajes que las retenciones suponen, pero todos coincidieron en que el esquema de retenciones móviles bajo ningún punto de vista amenazaba la rentabilidad y la continuidad de la producción y de la inversión en el sector, tal como los dirigentes del campo denunciaron.
Asimismo, se destacó que tal instrumento de recaudación constituye un instrumento admitido por la Organización Mundial de Comercio, que se trata de una herramienta de la que hacen uso cerca de 50 países del mundo y que jurídicamente se asienta en la noción de soberanía estatal sobre los recursos del suelo y subsuelo de un territorio. Tampoco se dejó de mencionar el concepto de “renta diferencial de la tierra”, según la cual las condiciones naturales extraordinarias de la pampa húmeda en nuestro país otorgan a los que la explotan ventajas comparativas únicas, que no tienen que ver con la pericia o las inversiones del sector sino con condiciones únicas e irrepetibles, que colocan a países como el nuestro o Brasil en condiciones excepcionales a mediano y largo plazo.
Finalmente se hizo alusión a las supuestas paradojas que el conflicto evidenció: particularmente la alianza entre entidades como la Sociedad Rural y la Federación Agraria. Al respecto, se ensayaron explicaciones que requerirán análisis. Pero la hipótesis que uno de los panelistas ensayó es que la misma “oportunidad histórica” que el campo reclama aprovechar fue modificando la base social de entidades como la Federación Agraria, al convertir al pequeño productor en una naciente burguesía agraria que se puede sentir, inconciente o concientemente, bien interpretada por las doctrinas liberales, que ven en la actividad empresarial el motor del crecimiento y la necesidad de que el Estado no obstaculice sus actividades de producción, que en algún momento se derramarían al resto de la sociedad. Y aunque no se negó que entre los miembros de esa entidad aún existe un número considerable de pequeños productores afectados por las medidas del Gobierno, se sugirió que existe también un número nada despreciable de productores que ya no son pequeños productores. Se dieron cifras definitivas del Censo Nacional Agropecuario 2002, en donde se establece que las Unidades Productivas Agrarias descendieron un 21% entre el año 1988 y el 2002, y que esas mismas unidades, en igual periodo, crecieron un 25%, pasando en promedio de tener una extensión de 469 hectáreas, a 588. Y aun cuando no existían cifras definitivas para el periodo 2002-2007, nada hacía suponer que ese proceso no se hubiera intensificado.
Sumando al fenómeno la profunda tecnologización del campo, se sugirió al público que las supuestas contradicciones entre el historial de un dirigente progresista como Buzzi, aliado hoy a Luciano Miguenz, es poco paradójico, en tanto el primero no estaría más que respondiendo a nuevas demandas sociales de esa entidad que, sin convertirla en “oligárquica”, en tanto políticamente reaccionaria y tecnológicamente atrasada, si la orientaba hacia posturas más cercanas a ideas neoliberales.
Finalmente, también se enfatizó el rol de los medios de comunicación en el conflicto y cómo esto, independientemente de los intereses directos que pudieran existir entre los medios de comunicación y el campo, confirmaba teorías que, desde hace décadas, difunden intelectuales de todo el mundo: una noción de “verdad” que no supone una adecuación entre lo que los hombres dicen de una “cosa” y la realidad de esas “cosas”, sino más bien una que supone la capacidad de determinados sectores de imponer como verdad aquello que ellos consideran verdadero. De allí, se dijo, la necesidad de los sectores populares y nacionales de tomarse con seriedad una política hacia los medios de comunicación y darles el rol estratégico que se merece.



martes, 27 de mayo de 2008

Nace el ISEPCI en Salta

El Instituto de Investigación Social, Económica y Política Ciudadana es el resultado de la síntesis de diversas experiencias colectivas de construcción de conocimiento social que confluyen en un cuerpo de objetivos compartidos. En esta oportunidad se presentará el lanzamiento oficial del Instituto en Salta, que a su vez posee decenas de regionales en todo el país.

El objetivo fundamental del Instituto se puede resumir en generar producción científica y teórica en el campo de las ciencias sociales, aportando al desarrollo del país y a la formación académica de investigadores y estudiantes, para el crecimiento continuo de la investigación social y económica en el país.

Las actividades del Instituto están concebidas en pos de aquellos sectores de la sociedad con diferentes niveles de intervención en torno a políticas ciudadanas (organizaciones sociales, sindicales, estudiantiles, no gubernamentales, asociaciones y federaciones sectoriales, etc.), mientras que, por otro lado, están destinadas a quienes se vinculan con la investigación científica y las prácticas técnicas y tecnológicas (estudiantes de grado y posgrado, investigadores, profesionales, docentes, etc.)

Historial del ISEPCI

En el historial del Instituto se encuentran actividades como:

* Cátedra Nacional Latinoamericana, un proyecto que, bajo la forma de seminarios o cátedras se orientó a la comprensión de la historia y el presente latinoamericanos con un sentido integrador.

* Cátedras bolivarianas, desarrolladas en la Universidad Popular de Madres de Plaza de Mayo y en la Universidad Nacional de Cuyo, planificadas en el ámbito de la organización social Congreso Bolivariano de los Pueblos, y cuyo objetivo se centró en el desarrollo de los valores de la integración regional latinoamericana.

* Escuelas de Ciudadanía, llevadas a cabo con el Centro Nueva Tierra (desarrollada en el interior de Tucumán).

Durante 2008 se desarrollará en Salta:

*La Cátedra de Pensamiento Latinoamericano que girará alrededor sobre el nuevo escenario político y social de nuestro continente y el debate sobre la Ley de Educación Superior y los 90 años de la Reforma Universitaria.

*Seminarios y cursos de posgrados.

*Planificación y organización de Centro de Estudios sobre la cultura política en los 60 y 70

*Programas de Investigación socio-económicas sobre la historia reciente de la provincia de Salta

SE PRESENTÓ EL ISEPCI (Instituto de Investigación social, Económica y Política Ciudadana) EN SALTA

El viernes 16 de Mayo en el Salón Multimedia de la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad Nacional de Salta se realizó el lanzamiento del Instituto de Investigación Social, Económica y Política Ciudadana (ISEPCI). En el acto estuvieron presentes el Dr. Gonzalo Barciela, Director Nacional del ISEPCI, la Ingeniera Stella Pérez de Bianchi, Rectora de la UNSa, Daniel Escotorín y Daniel Avalos, por el ISEPCI Salta, y Gerardo Bavio, representante de ISEPCI en Tucumán como invitado especial. El evento articuló la firma de un convenio de colaboración entre el Instituto y la Universidad Nacional de Salta, al que siguió el panel debate “Pasado y presente de la Reforma Universitaria. Desafíos de la Universidad Latinoamericana”. Una vez firmado el convenio, el Dr. Gonzalo Barciela recalcó el crecimiento del ISEPCI en materia de ciencias sociales, además de haber logrado “fortalecer ámbitos de participación que excedan lo académico y contribuyan a que el conocimiento sea una herramienta más de transformación en un proyecto de país que nos integre a todos.” Por su parte, la Rectora de la Universidad Nacional de Salta aprovechó la ocasión para recordar los estatutos fundacionales de la Universidad Nacional de Salta y su compromiso con las necesidades regionales. Por último, los representantes del ISEPCI Salta, Daniel Avalos y Daniel Escotorín, realizaron una breve reseña de cuáles son las actividades que cumplirá la institución, consistentes en llegar a aquellos sectores de la sociedad con diferentes niveles de intervención en lo que respecta a políticas ciudadanas (organizaciones sociales, sindicales, estudiantiles, no gubernamentales, asociaciones y federaciones sectoriales, etc.) y, por otro lado, a quienes desde distintos lugares se vinculan con la investigación científica y las prácticas técnicas y tecnológicas (estudiantes de grado y postgrado, investigadores, profesionales, docentes, etc.). A continuación reproducimos las palabras de quienes participaron en este lanzamiento:

Palabras de Daniel Escotorin, ISEPCI Salta


Buenas tardes a todos los presentes. En nombre del ISEPCI Salta, quería decir unas breves palabras y presentar algunos bosquejos, y explicar en qué marco estamos hoy iniciando este trabajo, este proyecto en nuestra provincia y sobre todo en el marco de este convenio con la UNSa. A lo largo de los últimos años, quienes hemos pasado por esta universidad habíamos observado cómo, sobre todo en la década del noventa, se había producido un enorme vacío en esa vinculación necesaria, obligatoria, entre la universidad y la sociedad, entre la universidad y las demandas de los distintos sectores sociales, y sobre todo aquellos sectores más postergados, en función de un proyecto integrador y que, de alguna manera, ponga al servicio de la sociedad la difusión sobre la utilidad de la producción del conocimiento. Este diagnóstico que, lamentablemente, fue reiterándose año tras año, nos llevó a tomar distintas iniciativas de tipo particulares, con distintos sectores, con compañeros, amigos, gente que sentíamos esta inquietud de cubrir este vacío existente. Sobre todo porque la sociedad estaba demandando qué hacer, cómo hacer, con qué herramientas contábamos para tener un conocimiento más profundo de nuestra sociedad. Hoy, en virtud de esta renovación que se ha ido produciendo en distintos estratos de nuestra sociedad, y por su puesto y menos mal que la universidad no escapa a ello, es que hoy tenemos esta posibilidad de iniciar este convenio y esta aventura de vincular a la universidad con los sectores populares, con las organizaciones populares. Yo mismo provengo de una organización sindical, de una sociedad de trabajadores, que fuertemente nos ha demandado siempre distintas cuestiones relacionadas con la técnica, con la producción de conocimientos. Entonces, por eso, hoy, esta necesidad de que el ISEPCI, junto con la Universidad Nacional de Salta, pongamos en función y al servicio de la sociedad estas herramientas de investigación, de conocimiento, de debate, de reflexión. Quiero decir que, básicamente, en Salta estamos partiendo casi desde cero, porque necesitamos saber cómo está compuesta nuestra estructura social en la provincia de Salta. Este es uno de los módulos de investigación con el cual pensamos iniciar nuestro trabajo y en el que ya estamos trabajando. El otro módulo tiene que ver con algo que también nos referencia, puesto que la mayoría provenimos de humanidades, y más específicamente de la carrera de Historia, algo que confiamos vamos a cambiar dentro de poco sumando a practicantes de otras disciplinas, y que es un archivo de la memoria. Tengo el gusto también de contar aquí a mi lado con el Ingeniero Gerardo Bavio, que fue intendente de la ciudad de Salta en los años setenta y que hoy forma parte del ISEPCI de Tucumán y que tiene mucho para decirnos, no solamente sobre ese pasado sino también sobre este presente. Recordar también que a partir de esta semana empieza a funcionar todos los días jueves la Cátedra Popular o la Cátedra Abierta Georgina Droz, que es un sincero homenaje a quien fue docente de la UNSa y que fue una de las promotoras del gremio de ADIUNSA, y que fue también la promotora para que la universidad se abra a aquellos sectores que no podían ingresar por cuestiones culturales, económicas, etcétera, etcétera. Y ponemos también a partir de allí, al servicio de los estudiantes, todo un espacio de formación, de reflexión sobre nuestra realidad, de nuestro presente y de nuestro pasado. Esto por lo que estamos hoy aquí nosotros y, bueno, darles la bienvenida y esperar su participación en las cátedras. Muchas gracias.