lunes, 16 de noviembre de 2009

Plata fresca

El Programa Nacional de Promoción del Microcrédito que opera en nuestra provincia ha ejecutado en el presente año un total de $ 423.300 en microcréditos. Este y otros programas, como el Banco Popular de la Buena Fe, intentan fortalecer los emprendimientos de sectores en condiciones de vulnerabilidad.


Por Gabriela Gutiérrez


El Programa Nacional de Promoción del Microcrédito para el Desarrollo de la Economía Social “Padre Carlos Cajade”, desembarcó en nuestra provincia a partir de la gestión de la Secretaría de Políticas Sociales. Su funcionamiento recae en siete organizaciones sociales de base que trabajan a lo largo del territorio provincial. Dos de ellas se encuentran en nuestra ciudad, y las otras cinco en las localidades de La Unión (Rivadavia Banda Sur), Coronel Juan Solá (Rivadavia Banda Norte), Aguaray, Tartagal, San Agustín, El Carril, Seclantás y San Carlos. A ellas compete ejecutar los montos provenientes del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación. Entre el Estado provincial – representado por dos de sus secretarías (PYMEs y la Secretaría de Políticas Sociales)- y dos de las organizaciones ejecutoras de crédito, se conforma el Consorcio de Gestión Local, figura clave del programa. Compuesto por organizaciones de la sociedad civil y el Estado, el Consorcio actúa como organización administradora del programa de microcréditos, y también como nexo con el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación. Es el Consorcio quien se ocupa de transferir la metodología del programa a las organizaciones, sus respectivos asesores y sus emprendedores.
En sus menos de dos años de vida, el programa ha llegado a unos doscientos cuarenta emprendedores y ejecutó créditos por un monto de $ 423.300. Son las organizaciones ejecutoras quienes evalúan los proyectos de los emprendedores y los aprueban desde sus respectivos comités de crédito. Es en el seno de estos comités donde también se deciden los montos a ser otorgados, variando los mismos entre los $500 y los $3000, y los plazos de devolución, que pueden ser semanales, quincenales o mensuales. Se exige que los emprendimientos cuenten con una antigüedad mínima de cuatro meses, con el objetivo de fortalecer financieramente unidades productivas que ya se encuentran en marcha.
De acuerdo al ritmo de trabajo de cada organización, se contempla la posibilidad para los emprendedores del acceso a un recrédito, al cual pueden acceder según cumplan con los plazos de devolución. Dicho compromiso con la devolución posibilita asimismo que otros emprendedores accedan a la misma oportunidad que ellos tuvieron. Muchas de las organizaciones que participan del programa ya han represtado en base al dinero devuelto por los tomadores de crédito, y con esto han generado la posibilidad de acceso al crédito a otros emprendedores. Es así como se conforma un círculo virtuoso, en el cual el valor de la palabra, la confianza y la solidaridad han permitido fortalecer este tipo de unidades productivas. En una proyección a futuro, se estima ampliar el alcance del programa en todo el territorio provincial, con el fin de poder acercar esta importante herramienta a cada vez más emprendedores de la economía social.

Banco Popular de la Buena Fe
El Banco Popular de la Buena Fe es otra propuesta de la Comisión Nacional de Microcrédito, dependiente del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, la cual promueve el microcrédito para el desarrollo de emprendimientos productivos, de servicio o venta. La iniciativa está destinada a emprendedores de los sectores populares de todo el país. Entre sus objetivos se cuentan los siguientes:
- Generar autoempleo y mejorar la calidad de vida de los sectores populares más empobrecidos;
- Promover la gestión asociada entre el Estado (Nacional, provincial y local) y Organizaciones No Gubernamentales;
- Aportar una metodología de trabajo que incentive el fortalecimiento del tejido social, trabajando juntos por una "comunidad organizada" que sea artífice de su propia historia, con sus miembros participando activamente en la transformación social;
- Impulsar la autonomía de cada persona a través de la promoción de sus propias habilidades y saberes que generan trabajo digno;
- Generar protagonismo en cada uno y en la comunidad en su conjunto;
- Incentivar la capacidad de soñar y de gestar nuevas utopías;
- Promover espacios asociativos y redes de gestión asociada para mejorar los procesos de desarrollo local;
- Generar instancias de capacitación para el fortalecimiento de la organización, producción y comercialización de los emprendedores.


En nuestra provincia coexisten numerosas experiencias. Entre ellas puede destacarse la que funciona bajo la coordinación de la Asociación de Estudiantes y Educadores, la cual desempeña sus tareas en el Barrio Santa Ana II. Inició sus tareas en el territorio a fines del año pasado y, desde entonces, bajo la modalidad de los grupos solidarios -hay doce grupos en la actualidad, y los mismos están compuestos por cinco integrantes cada uno- han alcanzado a la fecha a un total de sesenta emprendedores. El primer crédito que reciben asciende a $500 y, una vez cubiertas las veinticuatro cuotas (los plazos de pago son semanales), cuentan con la posibilidad de acceso a un sistema de recrédito escalonado: un segundo crédito de $750 y un tercero de $1.000. Desde Nación se trabaja para aumentar estos montos, aunque aún la decisión no se ha concretado. Se propone que el piso del microcrédito sea de $750, para luego poder acceder a $1000 y finalmente a $1250.


La “Vida de Centro”, tal como llaman los emprendedores a sus reuniones semanales, incluye el abono de la cuota correspondiente y talleres de capacitación dictados por los promotores de la asociación. Existen también otras instancias de formación que se realizan a nivel nacional y de las cuales también participan los emprendedores del banquito, que en su gran mayoría se trata de mujeres. La mayor parte de las unidades productivas del Barrio Santa Ana II están dedicadas a servicios (especialmente en el rubro alimenticio); le siguen los emprendimientos productivos y, finalmente, la reventa. Hay en lista de espera unas veinticinco mujeres y un grupo solidario conformado por hombres. Algunas de estas mujeres cuentan con experiencia previa en este tipo de créditos –la experiencia de PROMUJER es común a muchas de ellas- puesto que, al momento de conseguir recursos financieros, se vuelve menester la búsqueda en el complejo abanico de ofertas existentes. Las mujeres asumen un rol protagónico, se activan y se vuelven auténticas protagonistas de un espacio de lucha. El hombre como proveedor de ingresos de la familia, ante un contexto de crisis y elevadísima desocupación, ve desdibujada esa figura estelar y encuentra en su compañera un sostén para el hogar y un genuino apoyo en un difícil momento.

Actores y mecánicas
El microcrédito surge como una herramienta para una población sumida en la pobreza, aislada y situada en los márgenes de un sistema que no permitía su inclusión, pero que tampoco les brindaba una alternativa concreta. Ahora bien; han sido diversos los actores que han puesto en práctica esa herramienta. Entre ellos se encuentra el Estado, que intenta recuperar su rol activo y de promotor de los derechos de los ciudadanos. Aquí encontramos a la Nación y a nuestra provincia emprendiendo un camino en el fortalecimiento de la economía de los ciudadanos, acción que ha arrojado importantes resultados. Del entramado de las microfinanzas también participan los organismos internacionales de crédito y firmas privadas que, con el boom de las financieras, ingresaron al mercado aunque caracterizándose por sus abusivos intereses.
Todos estos actores poseen un elemento común, y es la implementación de la metodología de grupos solidarios, en donde cada integrante se convierte en co-responsable del resto de sus miembros, quienes, ante la imposibilidad de pago por parte de alguno de ellos, es el compañero el que debe responder por él. Tanto el Estado, los organismos internacionales y las financieras han moldeado el sistema con sus particularidades (la cantidad de integrantes del grupo, por ejemplo, tiene diferentes matices en cada organismo ejecutor), pero en todas estas instituciones, más allá de las diferencias, conviven la misma metodología.

Historia
La historia de las políticas sociales en nuestro país guarda una estrecha relación con la vida religiosa. En sus orígenes, las señoras de la alta sociedad y pertenecientes al culto católico apostólico romano participaban activamente de la asistencia social y eran “guardianas” de los cuerpos y las almas de aquellos que nada tenían. La irrupción del peronismo en la vida política argentina marcó un punto de quiebre. Lo que hasta entonces fuera potestad de las señoras de la alta sociedad se fue transformando lentamente en un nuevo espacio en el cual el Estado cobró un rol protagónico. La mujer, de a poco, fue abriéndose paso y ganando espacios.
Por el contrario, las políticas neoliberales imprimieron a las políticas sociales un modelo focalizado. El Consenso de Washington sentó las bases de las “recetas” implementadas en nuestra región, las cuales fueron minando la presencia del Estado y desdibujando su rol. Nuestra provincia no fue una excepción: la gestión de Juan Carlos Romero se convirtió en su artífice, provocando como consecuencia la destrucción del tejido social. Promediando los inicios de la presente década, se produjo un giro hacia las políticas sociales con un tinte universal, aunque aún el abandono de los principios neoliberales no se ha producido de manera tajante.

lunes, 9 de noviembre de 2009

Cinco décadas igual

Floresta y la segregación urbana

La historia y actualidad de un barrio de la Capital como Floresta, da una idea clara de cómo funciona la segregación urbana en Salta: evidente distribución desigual y desproporcionada del espacio urbano en términos de acceso a servicios, alumbrado, limpieza, asfalto, entre otras. Miles de hogares con piso de tierra o ladrillo suelto, sin provisión de agua por cañería o que no disponen de inodoro con descarga de agua, y otros muchos compuestos por ranchos, casillas, piezas de inquilinato y/o pensión. Floresta figura entre los barrios con más del 40% de población con NBI, índice que incluye hogares en donde se registra hacinamiento o en donde hay niños en edad escolar que no asisten a la escuela.





José González Romano




Se tata de uno de los barrios más antiguos y poblados de la ciudad, y también uno de los que mayor déficit de servicios públicos posee. Un centro de salud y dos comedores gestionados y controlados por organismos oficiales constituyen la única presencia del Estado en el lugar. Un paradigmático caso de marginalidad urbana, entendida como el hecho de vivir en y de los márgenes de la ciudad, pero no fuera de ellos, motivan una serie de preguntas que sólo la historia y las distintas trayectorias pueden ayudar a responder: ¿Por qué Floresta vive esa situación? ¿Por qué, después de más de cuarenta años, algunos servicios parecen una quimera?¿Por qué no se avanza en la regularización dominial del barrio? ¿Cómo se vive en un barrio estigmatizado, marginado, segregado? Los estigmas que clasifican al barrio y sus pobladores, ¿se repiten al interior del barrio? Para responder estas preguntas, Cuarto Poder incorpora las voces de los vecinos del barrio, ya que es de vital importancia observar cómo es experimentada por los mismos protagonistas la segregación residencial y cómo éstos se representan la vida en el barrio Floresta, conglomerado que podría definirse desde las ciencias sociales como espacio segregado y marginado.

Salta Somos Todos
La ciudad de Salta es una ciudad intermedia, con 457.427 habitantes según el último censo de 2001, pero que se estima ya pasa el medio millón de habitantes a la fecha, posicionándose como el octavo conglomerado urbano del país. Desde mediados del siglo pasado, la ciudad experimenta un acelerado crecimiento demográfico, habiendo pasado de 115.000 habitantes en 1960 a más de 500.000 en la actualidad, concentrando casi la mitad de la población provincial. La ciudad es sede de los tres poderes del Estado; concentra las tareas administrativas, cuenta con dos universidades y concentra las principales empresas de bienes y servicios de la provincia. La actividad económica predominante es la de bienes y servicios, y en los últimos años ha liderado el ranking de ciudades argentinas con mayor trabajo informal, desempleo y subempleo. Según el INDEC, Salta posee la tasa de desocupación más alta del país. De acuerdo con los datos difundidos hoy por el Instituto Nacional de Estadística y Censos, nuestra provincia registró un 11,9 % de población desempleada, siendo la única en el país en pasar los dos dígitos. (http://grupoaries.com.ar/ariesfm).
Diversos especialistas señalan el alto grado de urbanización en Argentina, con importantes carencias y asimetrías inter e intraurbanas, y cuyo rasgo novedoso es el crecimiento sostenido de las ciudades intermedias, vinculado en gran medida a la pobreza como causa y efecto de las migraciones internas. “Ya no se trata de ciudades con estándares de vida más o menos aceptables con algunos bolsones de pobreza, sino de ciudades pobres con algunos bolsones de riqueza” (Cuenya, 1997, citado en Sbrocco, Nombre de la publicación 1997). Asimismo, antropólogos de la Universidad Nacional de Salta como Sonia Álvarez (Nombre de la publicación 1999:60) coinciden y caracterizan a Salta como una ciudad intermedia con una fuerte estratificación social y cultural, altos índices de desempleo y un acelerado crecimiento urbano, donde “los pobres urbanos hacen la ciudad.”
El caso de barrio Floresta
La zona Este, donde se encuentra el barrio Floresta, es una de las más antiguas de la ciudad. El fuerte crecimiento de otros barrios habitados por los sectores populares se da en el período comprendido entre 1985 a la actualidad, con el consecuente aumento y proliferación de nuevos conglomerados urbanos, que se encuentran principalmente en las zonas Norte (cuyo límite se encuentra en el río Vaqueros), Oeste (a partir de la expansión de la frontera de la ciudad delimitada por la Avenida Zacarías Yanci) y Sureste, que se extiende a partir de la Avenida Tavella hasta los límites con el municipio vecino de Cerrillos.
Floresta contaba en el año 2001 con 1.385 hogares, que abarcan a 6.581 pobladores. Entre esos hogares, 1.128 casas incluyen a 5.497 pobladores, pudiendo detallarse de este número un conjunto de 229 casas tipo “A” (según la terminología censal, todas las casas no consideradas tipo B), y 899 casas tipo B, es decir, casas que cumplen por lo menos con una de las siguientes condiciones: tienen piso de tierra o ladrillo suelto u otro material, no tienen provisión de agua por cañería dentro de la vivienda o no disponen de inodoro con descarga de agua (Fuente: INDEC. Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas 2001. Dirección General de Estadísticas de Salta). Para completar el cuadro, existen otros 257 hogares clasificados como ranchos (96), casillas (139), piezas de inquilinato y/o pensión (22), y que albergan a 1.084 residentes. Mientras tanto, los mismos indicadores para toda la ciudad se invierten proporcionalmente, ya que el 79% de los hogares (66.569 en total) corresponde a casas tipo A, y el 21% (18.168) a casas tipo B. Asimismo, Floresta figura entre los barrios con más del 40% de población con NBI, colocándola en los primeros lugares de este triste ranking, que incluye hogares en donde se registra hacinamiento, con más de tres personas por cuarto, constituye una vivienda precaria o inquilinato (excluido el rancho), u hogares que no tienen retrete. También ingresan en esa categoría los hogares en los que hay niños en edad escolar que no asisten a la escuela, o viviendas en las que habitan cuatro o más personas por miembro ocupado y cuyo jefe no ha completado el tercer grado de escolaridad.

Ubicado en el extremo oriental de la Zona Este, el barrio limita al oeste con Villa Mitre, al sur con el Parque Industrial, al este con una cadena de cerros, al norte con barrio Constitución, al noreste con Loteo Velata o Divino Niño, y al noroeste con Villa Mónica. Tiene una extensión de unas veinte cuadras de largo, por tres cuadras de ancho, aunque el barrio va creciendo “para arriba” y en algunos sectores es más ancho. Está subdivido en tres sectores y muchos pobladores hacen uso de esta categorización para orientar a alguien que no es del barrio: Floresta Sur, Floresta Centro y Floresta Norte; a su vez, también cuenta con una parte “alta”, y una “baja”. Su parte más antigua tiene más de cinco décadas y se encuentra en la parte sur, comenzando desde ahí el proceso de urbanización del barrio, extendiéndose hacia el norte, y desde “abajo” hacia “arriba”. Posee tres arterias de ripio que la atraviesan longitudinalmente: la calle principal, Mariano Saravia, donde se encuentra el Centro de Salud Nº 44; la Avenida Delgadillo, que sirve para delimitar el barrio vecino, Villa Mitre, y la calle Hermenegildo Diez, que separa la parte de “arriba” de la de “abajo”. La avenida Universidad Católica separa Floresta Norte de Constitución, y da la impresión de no estar integrada al barrio porque actualmente forma parte de la Autopista o ruta Panamericana utilizada para el tránsito pesado que circula por la ruta Nacional 51.
Con respecto al servicio de transporte público, las líneas 2B1 y 2B2 son la que utilizan los vecinos del lugar, y a pesar de ser uno de los barrios más grandes y poblados de la zona no cuenta con ninguna línea de colectivo que pase por el barrio. Esta línea pasa por la calle Pompilio Guzmán de Villa Mitre, quedando la parada más cercana a los vecinos a dos cuadras, pero para buena parte de sus habitantes el colectivo queda a más de cuatro cuadras, y en los sectores más altos del barrio, la parada más cercana a ocho, constituyendo este uno de los reclamos más sentidos por la barriada. La propuesta de los vecinos es que el colectivo pase por la calle Hermenegildo Diez en sentido sur-norte, aunque desde Saeta responden que la misma no está en condiciones para que circulen los vehículos.
En la barriada se distinguen tres formas de producción del hábitat popular: loteo, asentamiento y villa. Se distingue como villas a aquellas que están construidas en su mayoría en terrenos fiscales o privados, con viviendas muy precarias, muy poco o ningún ordenamiento espacial, con calles interiores y con frecuencia muy angostas. Los asentamientos, por su parte, son formas nuevas de construcción del hábitat, inauguradas aproximadamente desde los 80 en el caso de Salta. Los especialistas señalan algunas características coincidentes entre estas dos formas de producción del hábitat: comparten entre sí una situación precaria de tenencia de la tierra, pero se diferencian porque en los asentamientos hay un ordenamiento del territorio en manzanas, lotes y calles, similar al del resto de la ciudad. Los loteos económicos son barrios que surgieron a partir de la subdivisión masiva de tierras de uso rural y que se vendieron en cuotas a plazos.

Oposiciones presentes en Floresta

En el estudio de caso, en algunos barrios las diferencias al interior de éstos se expresan en la oposición delante-detrás, mientras que en Floresta se manifiestan como barrio-asentamiento, propietarios-no propietarios, o Floresta vieja-Floresta nueva. El “barrio” comprende desde la calle Hermenegildo Diez hacia “abajo”, y los terrenos (salvo dos manzanas que están asentadas en el predio destinado a la escuela) están escriturados. Las casas tienen cloacas, luz, agua corriente, y desde hace dos años cuentan con el servicio de agua todo el día. Las dos calles principales de este sector están consolidadas (Av Delgadillo y calle Mariano Saravia); una parte está pavimentada, y en ella se encuentra el Centro de Salud, el comedor infantil (equipado por el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación), la iglesia evangelista y su comedor infantil “Rayito de Sol”, dos aserraderos, talleres mecánicos, y las despensas más grandes. En contraste con el resto del barrio, se ven casas de material, con garaje y rejas. Otra peculiaridad es la cercanía con Villa Mitre, barrio en el cual están las instituciones educativas estatales (EGB y Polimodal), las paradas del colectivo y el Centro de Referencia Sanitario de la zona (ubicado en barrio Manjón).
A medida que uno “sube” en dirección al cerro, se adentra en el “asentamiento” o barrio Finca Altos de la Floresta, cuyos moradores están en una situación irregular con respecto al dominio de las tierras y no cuentan con agua corriente: para proveerse del líquido elemento deben recurrir a los grifos comunitarios con baldes y tachos, algo que sólo ocurre durante dos horas por día, porque después se corta el servicio. Cada quince días pasa el camión “aguatero” llenando tachos de 200 litros que los vecinos utilizan para lavar ropa, utensilios, y regar sus huertas familiares. A diferencia de Floresta “vieja”, no hay calles longitudinales, y las transversales son todas de lajas, sin enripiar, lo cual dificulta su tránsito en épocas de lluvia. Es en este sector en donde están las torres de alta tensión (y las viviendas bajo su perímetro) que atraviesan las veinte cuadras de longitud que tiene el barrio, a pesar de la existencia de una ley nacional que regula la distancia mínima que tiene que haber entre la línea de alta tensión y los hogares.

Segregados

Floresta y sus habitantes siguen sin estar integrados al desarrollo y al espacio urbanos. Más que por una cuestión de negligencia en la gestión municipal, esto ocurre por “la consecuencia residual de una economía dinámica con otras prioridades espaciales” (Walton, Nombre de la publicación 1984). Los interrogantes iniciales, entonces, pueden responderse a partir de la relación existente entre el Estado y el mercado. El primero se comporta de manera distinta según los casos. A veces equipa a lugares con servicios urbanos de calidad (asfalto, agua, gas, luz, cloacas, escuelas, centros de atención sanitaria, espacios de recreación, seguridad, transporte, dependencias estatales), y en otros invierte poco en la implementación de los mismos servicios. Así, como en el caso del barrio Floresta, se dan situaciones que deberían ser recuerdo de otras épocas, pero que hoy constituyen una flagelante realidad: largas colas de gente con baldes para aprovechar las pocas horas que sale el agua y la espera ansiosa del camión cisterna para llenar los tachos y poder usar el líquido durante los siguientes quince días hasta que el camión retorne nuevamente. La angustia cotidiana por la situación irregular de los terrenos de casi la mitad del barrio; la esperanza de que se solucionen los problemas de infraestructura pública; la bronca porque los servicios llegan a la mayoría de los barrios más nuevos, al igual que las escrituras de los terrenos, “mientras de Floresta nunca nadie se acuerda, como sino existiera”, según el relato de uno de sus habitantes. Mientras vemos el rol del Estado en la configuración de espacios de segregación, los habitantes de Floresta exigen su intervención, piden ser reconocidos como ciudadanos y por consiguiente, merecedores de la infraestructura y equipamientos públicos, y de un terreno propio donde vivir dignamente.

Un poco de historia

Floresta nace como un loteo hecho por distintas inmobiliarias. Desde el año 1956 ya se ofrecían los terrenos para su adquisición. Antes de ser barrio, el terreno era una finca, llamada Finca La Floresta, y según algunos testimonios, llegaba hasta donde era el Matadero Municipal. “Se va a sorprender usted porque, no sé si usted vio, en el matadero, al frente, hay un bar que dice “La Floresta”; hasta ahí llegaba la Finca La Floresta, después se hicieron los loteos y se fueron achicando, por supuesto, después se hizo el loteo La Fama, después se hizo el loteo de Villa Mitre, Constitución, bah, Mónica, después ya se hizo Floresta. Pero la finca esta llegaba hasta ahí, grandísimo, tiene su historia, grandes historias”. (Testimonio de RS, en entrevista realizada por el autor el 20/02/09).
Los dueños de esta finca era la familia de Alcira Gottlynh, viuda de Correa, que donó terrenos para la colocación de una cisterna, en el año 1983, a fin de que el barrio tenga agua. También se había reservado, cuando se hizo el loteo, un terreno para la construcción de una escuela, pero fue ocupado por familias que se asentaron allí. “Cuando nosotros vinimos acá no teníamos luz, agua, ni mucho menos algunas calles abiertas. Para ubicar el terreno nosotros geográficamente decíamos ‘este es mi terreno’, y así llegábamos. Sendero, todo era un sendero”. No había calles, los terrenos eran marcados a través de un mojón, “es una base de cemento, con un hierro en la punta, en el medio, de ahí se tira un hilo por acá, un hilo por allá, y de ahí se dice: aquí hay doce terrenos de diez (metros) de frente, después tira para allá, por eso uno se guiaba.” (RS)
El sector del barrio que se origina por asentamiento se fue poblando en varias oleadas, y recibe en su conjunto el nombre “Finca Altos de la Floresta”. Comprende desde la calle Hermenegildo Diez hacia “arriba”. Surge a mediados de los años `70. En ese entonces, ya existía el Barrio Floresta, la parte del mismo que cuenta con los terrenos escriturados, por eso a veces se hace esta diferencia, pero por lo general se hace referencia a todo el barrio como uno solo. Según cuentan los habitantes, este sector del barrio se fue formando a los costados de la torre de alta tensión, conocido como “sector de la Torre 40”. Poco a poco, se iban midiendo los lotes y poniendo los precarios cimientos de las viviendas.
Pero también al interior del barrio hubo asentamientos. Cuando se hizo el loteo se reservó el espacio para una escuela y espacio verde: el espacio “invadido” queda sobre calle Mariano Saravia, entre las calles Isasmendi y Gambolini. En los años '70 también sucedió esto: “En la época de Ragone se asentaron, siguen ahí pero no tienen escritura porque esos terrenos fueron donados al Ministerio de Educación.” (RS)
En las partes más altas se observan viviendas muy precarias, con muy poco o ningún ordenamiento espacial, con calles interiores frecuentemente muy angostas (a veces tan angostas que sólo se las puede transitar en bicicleta o moto), pudiéndose denominar a este conjunto de hogares como villas dentro del barrio. Muchas veces, cuando un grupo de gente se asentaba bajo los cables de las torres de alta tensión -que atraviesan el barrio longitudinalmente-, no se permitía su radicación, y eran reubicados en otros puntos de la ciudad, tal como pasó durante el gobierno de Roberto Romero (1983-1987), que trasladó a muchas familias que estaban bajo los cables de las torres de alta tensión a nuevos barrios construidos en el marco del programa provincial ProViPo (Programa Vivienda Popular), como Norte Grande, San Francisco Solano o Finca Independencia. Luego del traslado de esas familias, vinieron otras con las mismas necesidades habitacionales que sus predecesoras, y ante la masividad e imposibilidad de ofrecer soluciones parecidas a las dadas anteriormente, se hizo virtualmente imposible desalojar los terrenos. “En el año 1985 hicieron..., vinieron una cantidad grande, se asentaron un poco, entonces ¿qué hice yo? Con don Roberto Romero, yo lo he traído a Roberto Romero, a mi casa, y ahí fuimos allá arriba, él se subió a un piedrón grande y les dijo: ‘Señores, aquí no pueden estar, de acá se me lo tienen que ir, pongansé de acuerdo con Sosa, para que él los ubique ahí abajo, hasta que yo los pueda llevar a un barrio que yo voy a hacer”. Ese barrio se llamaba ProViPo, que hoy es Norte Grande, San Francisco Solano, Santa Cecilia, todos esos barrios de ahí. Cuando se llevó a esa gente, te podés imaginar, corrieron a unos cuantos pájaros, y llegó una bandada de golondrinas.”





Los nuevos cruzados de la salteñidad



La marcha de la “Noche Blanca”

El 31 de Octubre, la parroquia de Rosario de Lerma convocó desde sus puertas a una marcha, denominada “la noche blanca”, para oponerse a los festejos de Halloween y defender la salteñidad.


Daniel Medina

Todo pueblo es más de lo que parece ser. A veces, la única forma de poder observar más allá de las apariencias y máscaras cotidianas, es conocer los dioses que los integrantes de esa sociedad han creado.
La clave para entender al municipio de Rosario de Lerma está en el interior de su parroquia: la virgen tiene un sombrero negro y un poncho salteño. Sobre la mano derecha, la imagen mantiene un rosario y sobre la izquierda, además del niñito Jesús (vestido con la indumentaria de un gaucho), sostiene, firme y amenazante, un rebenque, ése látigo corto utilizado por los gauchos para azuzar a los caballos pero también como un arma: suplía al facón en los combates en que la sangre no se hacía necesaria. Esa virgencita es creación nuestra, pues “no la va a ver en ningún otro lado”, dice, con orgullo, la mujer que atiende en la secretaría-caja de la iglesia, donde, en medio de estampitas y posters de santos, se destaca un cartel que explica: Misa: $30; Bautismo, $ 30; Casamiento $70. Me ofrece una estampita: “Sólo 15 centavos, don, para que la conozca más mejor”.
Cada santo cumple un rol. Es creado a imagen y semejanza de sus creyentes. Tiene una función específica, asignada por los devotos. Toda sociedad se expresa a través de sus dioses: se describe a sí misma; conciente o inconcientemente, desnuda su representación del mundo.
La oración, escrita especialmente para esta virgen, permite reconstruir a la perfección la ideología del creyente y, también, conocer qué función se espera que cumpla dentro de la comunidad. El que ora es un hombre de campo: “Madrecita donosa, que labraste con esmero el fruto de la vida, ampara al hombre laborioso y sufrido del campo. Cobija con tu poncho rojo… Intercede para que la gracia del creador se derrame entre los benditos dedos del Changuito que acunan tus brazos, sobre campos, tambos, huertas y ganados”. Pero, sobre todo, el que ora es un ser temeroso del paso del tiempo: “Ayúdanos, para que el estandarte que levantamos de la paz y del respeto, sea tan fuerte como el trenzado que hacemos con los tientos. Que seamos, valientes en la fe y dignos defensores, de la cultura y tradiciones de nuestro suelo, para que no se pierdan”.

Brujo shop

Está claro: la virgen gaucha ha sido creada para anclar el tiempo. Pese a que, en la misma oración, el penitente se queja de la pobreza, lo que le pide a la virgen es que nada cambie. El rebenque en la mano izquierda es una amenaza latente: porque los habitantes de Rosario de Lerma necesitan recordar que hay una pena que no deben transgredir. Y sin embargo, transgreden. Aunque en la oración se le pide a la madrecita Gaucha que suplique a Tata Dios para que ablande los corazones endurecidos por “ideologías inhumanas del consumismo”, afuera, los rosarinos tienen que seguir. El 31 de octubre, en las mismas tiendas en las que se venden trajes, máscaras y tridentes para Halloween, se ofrecen alitas de ángel, coronitas y vestiditos para la “noche blanca”; aunque la proporción de distribución en los comercios será de un 80% contra un 20% a favor de “esa cosa que hacen los yanquis”, (palabras de una policía de tránsito).
La gente compra mucho más los artículos de Halloween, “y eso que las máscaras están a $35 y los tridentes $15, mientras que las alitas no pasan de los $10”, explica una joven vendedora. Reconoce, sí, que en comparación con el año pasado las ventas han caído un poco, pero lo atribuye a la crisis económica y a que “si yo le compré a mi chinita una máscara de esas tan caras el año pasado, más vale que este año se la hago poner de nuevo, no voy a estar comprando otra, pues”. Inmediatamente la mujer trata de venderme unas telarañas gigantes, con el arácnido incluido, que penden sobre el techo: “además se recicla: le saca el bicho y sobre el árbol de navidad la telaraña pasa como nieve”, me dice.
La “noche blanca” consiste en una marcha convocada por la parroquia, en la que los chicos del pueblo, vestidos todos de blanco o disfrazados de algún santo, marchan: el objetivo de la caminata no es otro que oponerse a Halloween. "Es una alternativa para recuperar valores y costumbres que nos identifican. No es sano salir vestidos de diablos y demonios pidiendo golosinas cada vez que se toca la puerta de un hogar. Puede ser divertido, pero su significado dista mucho de nuestras creencias y tradiciones… Quizás no saben su origen y real devoción. Pero ya tenemos antecedentes de veneraciones excéntricas que han calado hondo en nuestra sociedad”, manifestó a El Tribuno Javier López, organizador del evento.
De este líder de la cruzada por la salteñidad, sólo se sabe que es integrante de un grupo parroquial y de una murga artística, y que brinda un taller artístico con el muy salteño nombre de "Brujo Shop". A nadie le parece extraño que se pretenda defender la tradición, inventando una que hasta hace dos años no existía: “la noche blanca.” La iglesia arriesga un cambio para tratar de impedir que nada cambie.

Dulce, Treta o Rebenque

Pero ya son las ocho de la noche y en la cancha de básquet del Parque Evita se empieza a preparar la marcha. Las estrategias de captación son interesantes. Los cristianos han entendido que uno de los factores que hacen tan atractivos a Halloween para los chicos, además de los disfraces, son los dulces gratis. Y es por eso que con bombos y platillos los organizadores de “la noche blanca” anuncian que como premios a los participantes que se anoten les regalarán caramelos, chocolates, pochochos, chupetines, de todo. Y ni siquiera tienen que salir a buscar un disfraz: en el medio de la cancha, en una caja gigante, hay decenas y decenas de elementos para prestar.
-Chucho! Chucho!, tengo unas alas para vos!!, grita, desaforada, una de las organizadoras. Pero Chucho, que tendrá unos ocho años, no se despega de las piernas de su padre y no hace ni el ademán de acercarse a la mujer. Finalmente ella se acerca, sin las alas, pero con un vestidito blanco. La expresión de horror en la cara de Chucho ante la posibilidad de tener que ponerse el vestidito se vuelve casi inocultable. El padre parece darse cuenta porque explica, con cierta culpa, que no van a poder participar porque tienen unas cosas que hacer. (Expresión de alivio en Chucho).
Hay santos para todos los gustos. Uno, visto desde atrás, con una capucha blanca puntiaguda, parece del Ku Klux Klan. Hay un José y una Virgen María con un bebé de plástico en las manos, varias Santa Ritas, un San Expedito, un San Roques, dos o tres san franciscos y ángeles por todas partes. Llama la atención la cantidad de adultos que participan. Un perro, atraído por los caramelos, olfatea la pierna de uno de los ángeles. “Salí de acá, perro choto”, dice el serafín y le da un puntano al cazchi, que se aleja, cola entre las piernas, tras haber despertado la ira divina.
Son las ocho y media y todavía falta que llegue de la otra iglesia Javier López, que ya está llegando, micrófono en mano, sobre un acoplado de camión tirado por una cuatro por cuatro roja, junto a un guitarrista y dos cantantes y seguido por dos decenas de santitos blancos y transpirados que corran tras el rodado. López recupera energías: ha venido cantando y alentando a los fieles y ahora le toca organizar la etapa final. De la nada, como caídos del cielo, aparecen más angelitos y la marcha en la que no se esperaba más de 100 participantes, de repente ocupa casi una cuadra entera (sin llegar a los 3000 que los policías, a ojo de buen cubero, calcularon para El Tribuno. Se sabe: en Rosario de Lerma, los policías son como los chicos: no mienten, exageran).
Toman aire, y agua y vuelven a arrancar. La marcha va despacio. López arenga desde el suelo, mientras en el acoplado siguen con las canciones cristianas. Por momentos López parece el animador de un boliche. Marca los movimientos: las manos arriba, aplaudan todos, a ver ahora solo los chicos… ahora las nenas. Desde las ventanas, o sentadas en los zaguanes de sus casas, algunas personas aplauden; pero la expresión que predomina en los rostros es de fascinación: sólo nos fascina aquello que nos atrae y al mismo tiempo nos paraliza, nos produce espanto (las criaturas, por separado, así vestidas, generan ternura; pero el conjunto suscita otras sensaciones)
El momento de la verdad se produce en cercanía de la plaza, donde Halloween se viene desarrollando en plena forma. Drácula, el pirata Barba negra, Frankenstein y La Muerte miran con horror la cercanía de la manifestación. Huyámos, mamá, le dice el aterrado Drácula, que no debe medir más de un metro y aún así es el más alto de los monstruos. El pirata contempla su espada de plástico y reniega de su inutilidad. No va a pasar nada, le dice la mujer a su hijo y le pide que se quede, pero apenas mira hacia la marcha la expresión en su rostro se vuelve ambigua. Sí, nos van a cagar a patadas, mamá, dice el vampiro, ya espantado. La mujer no responde, se limita a emprender la retirada, casi corriendo, tras las criaturas, hacia el centro de la plaza. De la misma manera reaccionan tres brujitas adolescentes, que no saben muy bien donde esconder las calabazas.
Pero no hay violencia y los valientes en la fe y dignos defensores de la cultura y tradiciones de nuestro suelo ingresan y llenan la iglesia, la misma que en la misa de las 19 hs. había estado casi vacía. Y allí reciben, triunfantes, la bendición del párroco, por los excelentes servicios prestados en defensa de la salteñidad.

Los Invisibles

Por Daniel Avalos



El informe de José González Romano publicado en esta edición (“Cinco décadas igual”, pp---), nos tienta a añadir algunas palabras. No para elogiarlo, porque el trabajo lo hace por sí sólo. Tampoco para comentarlo. Las cifras que allí aparecen muestran claramente cómo viven miles de salteños. Mencionemos, solamente, algunos de esos datos: “Miles de hogares con piso de tierra o ladrillo suelto, sin provisión de agua por cañería o que no disponen de inodoro con descarga de agua, y otros muchos compuestos por ranchos, casillas, piezas de inquilinato y/o pensión. Floresta figura entre los barrios con más del 40% de población con NBI, índice que incluye hogares en donde se registra hacinamiento o en los cuales hay niños en edad escolar que no asisten a la escuela”. Lo que tienta, entonces, a seguir escribiendo sobre el asunto es una relación paradójica que atraviesa todo el informe: la que existe entre el Estado y sus gobernados.
Los mitos fundacionales de los modernos Estados sostienen que los hombres delegaron en ellos el Poder de gobernarlos. A cambio de esa delegación, los primeros se comprometían a proteger a los ciudadanos, valiéndose, incluso, de la violencia, a partir de la facultad de los Estados de monopolizar la misma. La sumisión de los hombres a ese Poder, entonces, habría sido un acto voluntario. Se trata de la versión mítica de los orígenes del Estado: algo que no podemos demostrar racionalmente, pero que se toma como verdadero. Desde entonces, el Estado avanzó decididamente sobre otros dominios. Monopoliza, por ejemplo, la facultad de otorgar identidad a los súbditos: sólo existimos y somos objeto de la ley si ese Estado certifica nuestro nacimiento, o sólo estamos legalmente muertos, si ese Estado certifica nuestra defunción. Son muchas las facultades que monopoliza, pero importa aquí enfatizar una. Los Estados también se arrogan la facultad de centralizar y legitimar la información sobre cuántos seres viven en el territorio que ellos reivindican como propio, cuáles son sus edades, sus proyecciones demográficas, o cuáles son las condiciones de existencia de esos hombres y mujeres. En nuestro país, ese tipo de estadísticas empezó a sistematizarse desde la segunda mitad del siglo XX. La justificación era loable: la necesidad de información precisa sobre las condiciones en las que se desenvuelve la población, a fin de diagnosticar las problemáticas y diseñar las políticas públicas capaces de resolverlas con igual precisión. Justamente entonces surgió algo que hoy todos conocemos en mayor o menor grado: censos, observatorios, Indec, etc. Y para producir todo ese volumen de información, esos Estados crearon los organismos y aparatos burocráticos correspondientes. Las fuentes de José González para la elaboración del informe que hoy publicamos fueron estos organismos. Y lo que esas fuentes indican es que hoy nuestro Estado está en condiciones de elaborar un diagnóstico preciso de los problemas de, por ejemplo, Barrio Floresta. Lo que no parece saber, o querer, es intervenir con precisión para terminar con los mismos. La vieja y fundamental pregunta se impone: ¿por qué?
Seamos, por un momento, bienintencionados. Puede que se trate de un problema de confianza. Que el Estado provincial confíe poco en lo que los organismos estadísticos nacionales indican. Ante ello, tal vez, consideren necesario y hasta legítimo crear sus propias herramientas de medición, que diagnostiquen, con mayor precisión aún, los problemas de la salteñidad. Sería incluso un intento local por modernizar el propio Estado, convirtiéndolo en uno que sea capaz de producir y monopolizar sus propios saberes sobre nuestra sociedad. Más aún si de lo que se trata es de generar políticas públicas orientadas a resolver problemas sociales, convirtiendo a los sectores vulnerables y sus condiciones de existencia en objeto focalizado de análisis e intervención estatal. Algo de eso pareciera estar en marcha. Cientos de jóvenes, desde mediados de octubre, realizan encuestas destinadas a ilustrar al Estado salteño sobre la composición poblacional, las condiciones de infraestructura y las necesidades sociales de 65 barrios. Si el Censo Social salteño responde a estos objetivos, estaríamos ante una razón burocrática brutal. Y lo sería porque todos sabemos cómo se vive en muchos barrios, cómo muchos miles padecen ese existir cotidianamente, y a pesar de todo ese saber, el Estado precisaría que sus expertos lo registren, dicen, con precisión científica para luego, sí, intervenir adecuadamente. Hasta que ello ocurra, las autoridades recurrirán a la política del parche que, en nombre del Censo, hasta puede legitimarse: lo espasmódico se impone, podrían decir, porque no hay un saber preciso de lo que está ocurriendo.
Pero ahora nos indignemos. Sobre todo porque, mientras se despliega toda esta ceremonia racional que dura mucho, el vecino de Floresta y de muchos otros barrios sigue invisibilizado. Lamentablemente, es fácil relatarlo. Ocurre cuando ese vecino se dirige a una oficina estatal a informar a las autoridades, por ejemplo, que cada quince días debe recolectar agua de un camión cisterna, que tiene una turbulenta incertidumbre sobre la situación legal de su terreno, que vive sin redes cloacales, que no quiere pero debe engancharse a la luz. Podemos imaginar a ese vecino realizando esos trámites infinitos. Lo hace con un especial cuidado, cuidando que los modales no enojen a la autoridad, que siempre tiene a mano la represalia de abortarle u obstaculizar la posibilidad misma de exponer sus problemas. Tiene la precaución, incluso, de cuidar su aspecto, porque los pobres, es de corriente conocimiento, saben mucho de la importancia de estas cuestiones para ser bien recibidos. Pero todo esto es un tanto inútil, porque para las autoridades esos problemas todavía no existen para un Estado que no los tiene científicamente registrados. El vecino podría sugerir que el Indec sí lo tiene registrado, que los censos también, que lo leyó en el informe de José González, pero no…El burócrata no podrá hacer nada hasta que esos saberes sean adecuada y pertinentemente producidos por la autoridad correspondiente. La invisibilidad se impone. Recurramos a la literatura para que nos ilustre mejor. Pidamos el auxilio de Manuel Scorza, ese peruano genial que en la década del 60 partió como periodista a las sierras peruanas para cubrir los levantamientos indígenas de entonces. La experiencia lo marcó para siempre, y de ella nació la obra que lo hizo mundialmente famoso: Historia de Garabombo el invisible. En un pasaje de la novela, Garabombo relata a un grupo de amigos comuneros su frustrado viaje a Lima, adonde había partido para exponer ante las autoridades los abusos que padecía su comunidad. “Al comienzo no me di cuenta…”, relata Garabombo, “…Creía que no era mi turno. Ustedes saben cómo viven las autoridades: siempre distraídas. Pasaban sin mirarme. Yo me decía ‘siguen ocupados’, pero a la segunda semana comencé a sospechar, y un día que el Subprefecto Valerio estaba solo me presenté ¡Pero no me vio! Hablé largo rato. Ni siquiera alzó los ojos. Comencé a maliciar. Al fin de la semana, mi cuñado Melecio me aconsejó consultar a Victoria de Macre”, “¿Y qué dijo doña Victoria?, inquirió alguien de la ronda, a lo que Garabombo respondió: “Que me había vuelto invisible.”
Miles de salteños padecen lo mismo. Y la naturaleza de su invisibilidad no radica en la razón burocrática, sino, y fundamentalmente, en que el Estado no los quiere ver, ni a ellos ni a sus reclamos. Cuando, hartos de los abusos, los segregados cruzan en grupo los límites de su territorio, indiferentes al buen aspecto que las oficinas oficiales imponen, veladamente, como condición de una buena atención, y cortan las calles y obstaculizan el tránsito, entonces recuperan visibilidad. Y cuando ello ocurre, el Estado, ahora sí, sale a su encuentro. Primero, para explicarles que sus padecimientos están siendo registrados científicamente, que ya podrán vislumbrarse; cuando esto ya no alcanza, para reprimirlos. Y muchos nos asombramos de la reacción. Y si nos asombramos, es porque ya hemos sido presa de una distorsión que los sectores poderosos que controlan ese Estado pergeñan: hacernos creer que el Estado somos todos.

PROHIBIDO DOBLAR A LA DERECHA



Pino Solanas y Ernesto Jauretche en Salta



Con diferencia de apenas un día dos dirigentes de la centroizquierda argentina, referenciados en el llamado campo nacional y popular visitaron la ciudad de Salta. El primero en llegar fue Fernando “Pino” Solanas, diputado electo por la ciudad de Buenos Aires por Proyecto Sur; el otro es Ernesto Jauretche, sobrino del gran pensador nacional Arturo Jauretche. Ambos desarrollaron actividades públicas con el fin de armar fuerzas políticas en torno a la nueva política abierta este año.


Por Felipe Rodríguez




PLANTANDO PINOS

El arribo del director de cine y diputado electo, Pino Solanas, tuvo la característica conjugar justamente ambas actividades: en primer término el día martes 3 en horas de la mañana presentó en las instalaciones del Cine Ópera su nueva película documental “Tierra Sublevada – 1° Parte: Oro impuro” que va en la misma línea de sus filmes anteriores donde recupera el dramatismo de la realidad social y económica de la Argentina por los efectos del modelo neoliberal implementado entre 1990 y el 2001 (gobiernos de Carlos Menem –PJ- y Fernando De la Rua –UCR): “Memoria del saqueo”, “La dignidad de los nadies”, “Argentina Latente” y “Próxima Estación”. En este caso toma la situación de la minería y los efectos de la desregulación legal que permite la explotación indiscriminada y sin control por parte del Estado a favor de grupos trasnacionales como la Barrick Gold, con efectos devastadores en el medio ambiente y en la salud de los pobladores de las regiones afectadas por causa de la contaminación en el caso de las minas a tajo abierto.
Su estadía en Salta no pasó desapercibida, menos aun para el sector que es denunciado por Solanas: el minero. El mismo presidente de la Cámara de Minería de Salta, Facundo Huidobro, salió al cruce de la visión crítica del cineasta: “es la única fuente de trabajo en la Puna” reivindicó el empresario y le recomendó que “se preocupe más por la pobreza y la desocupación” en declaraciones realizadas en FM Profesional. Toda enunciación de compromiso social de este sector. A propósito ¿vieron como la pobreza les preocupa ahora a los sectores sociales más altos? ¿Cederán algo de su riqueza para mitigar este flagelo, del que por supuesto ellos no tienen la culpa? (¡Dios sabe de sus oraciones!) o esperarán un “Milagro”…
Por la tarde el referente y cabeza de Proyecto Sur prosiguió con su tarea de acción política, esto es la presentación de la junta promotora Salta de Proyecto Sur cuya referente es la abogada Mara Puntano ligada a acciones en defensa de los Derechos Humanos. En la sede de la Agremiación de Empleados Judiciales se llevó a cabo el encuentro político que contó con la participación de medio centenar de personas, de las que un buen número eran militantes universitarios o ligados a la lucha por el medio ambiente. De todas maneras también se vio a viejos dirigentes de izquierda, de derechos humanos, sindicales y sociales, entre los presentes se hallaban referentes del movimiento Libres del Sur, éstos en el plano nacional dejaron las estructuras de gobierno criticando la “pejotización” del gobierno de Cristina Fernández y se sumaron a la alianza de fuerzas en provincia de Buenos Aires encabezada por el también diputado electo Martín Sabatella.
Proyecto Sur (PS) hace referencia a dos espacios confluentes: por un lado es el partido que dirige Solanas y es el que se presentó en nuestra ciudad, por otro PS es el frente político electoral que conforman el partido PS junto a “Buenos Aires para Todos” que encabeza el diputado nacional, economista y dirigente de la Central de Trabajadores de Argentina (CTA), Claudio Lozano y el Partido Socialista Auténtico (PSA) cuyo referente es Mario Mazzitelli. En este sentido si bien la criatura es recién nacida no han existido contactos formales con fuerzas afines y seguramente que el diálogo se abrirá en la medida que el partido avance en los requerimientos formales. El partido Proyecto Sur aun está en pañales y su desarrollo dependerá de la capacidad de recrear un espacio democrático y participativo que contenga a las múltiples experiencias políticas y sociales que en el presente exponen sus críticas y oposiciones por izquierda al modelo político K. así se expresaron algunos reconocidos dirigentes sociales que se sintieron excluidos de la convocatoria o por lo menos se reservan críticas a su génesis provincial.
Es que PS no está solo en Salta, a las numerosas experiencias electorales surgidas en los últimos años aun sobrevive el Encuentro Popular Amplio (EPA) un conglomerado de fuerzas de izquierda, centroizquierda y peronistas no PJ. En las elecciones presidenciales del 2007 conformaron un frente provincial sin apoyo nacional, aun así un sector que proviene de la CTA Salta apoyó la candidatura de Pino Solanas a partir del vínculo institucional y político con el entonces diputado nacional Claudio Lozano. En forma simultánea desde la CTA se dieron diversas estrategias de construcción política; la más amplia es la Constituyente Social, convocatoria a múltiples actores del campo popular para confluir en el armado de un proyecto alternativo. Tarea titánica cuyo primer paso se dio en Jujuy con 5.000 personas provenientes de todo el país, incluida la Tupac Amaru de Milagro Sala. Este espacio es liderado por Víctor De Gennaro que también armó su instrumento electoral en provincia de Buenos Aires, confluyó en alianza con Sabatella y aportó una diputada nacional. Hoy parece un triangulo inamovible: Solanas – Lozano – De Gennaro. De allí es que el Pino se reuniera brevemente con los referentes de la CTA Salta en una presentación informal en un hotel céntrico. Desde esta central se está impulsando una fuerza política propia: El Partido Auténtico de los Trabajadores, que nace de la experiencia electoral del EPA que además se suma a las otras fuerzas políticas existentes en las provincias surgidas del riñón de la CTA. El PAT se presentará esta semana en sociedad con un acto en la Agremiación Judicial el día jueves 12 de noviembre en horas de la tarde.

JAURETCHE: MEMORIA Y ACCIÓN
Posee y porta uno de esos apellidos ante el cual no se puede menos que sentir una profunda reverencia. Sobrino del pensador nacional Arturo Jauretche, pero con una historia propia de igual envergadura. En su juventud fue militante de la JAEN (Juventud Argentina para Emancipación Nacional) junto al mítico y controvertido Rodolfo Galimberti, dirigente de la JP y de Montoneros, sufre la persecución y el exilio, rompe con la organización y regresa al país en democracia reintegrándose a la militancia en el campo popular. Autor del libro “Violencia y Política en los ’70. No dejés que te la cuenten” y del guión del documental “Cazadores de Utopía” dirigida por Eduardo Blaustein. Estuvo en Salta desde el miércoles 4 invitado por un grupo de dirigentes peronistas de diversas extracciones. En realidad se vio allí a la cabeza de ese grupo a Tupac Puggione, quien también posee una historia ligada a nuestro pasado reciente: padre asesinado durante el gobierno de Isabel Perón y la madre detenida desaparecida en 1976. Militante universitario y peronista en los noventa, promotor del boom de la calle Balcarce y actual empresario, se lanzó a la política este año como candidato a concejal por el espacio de Memoria y Movilización.
La noche del 4 en el salón del centro vecinal 20 de Febrero (no confundir con el Club), alrededor de 300 personas se dieron cita a la Peña de la Militancia, donde no faltaron los choripanes, la música folklórica y las evocaciones pero por sobre todo los discursos. A la introducción de Puggione, le siguieron Héctor Canto y el ex ministro Juárez Campo, antes de las palabras de Jauretche. Puggione destacó el valor de reunirse desde la diversidad de identidades y visiones porque eso acercaba la discusión sobre un futuro que los va a encontrar unidos. Jauretche rescató el momento como el de recuperación de viejos espacios perdidos y la necesidad de seguir dando la batalla con todos instrumentos posibles, o los disponibles. Rescató la etapa del bicentenario como una necesaria mirada atrás para pensar el futuro.
Más allá de la palabras lo que flota en el ambiente es que desde y en diversos espacios van confluyendo aquellos sectores que se identifican dentro del llamado campo popular o nacional y popular, la centroizquierda o simplemente progresismo. En ambos eventos las caras fueron similares: desde la militancia social de Derechos Humanos, la CTA, dirigentes gremiales, viejos militantes políticos o nuevos también como los de Libres del Sur que estuvieron en los dos. Si bien la llegada de Jauretche, que trabaja en la Secretaría de Cultura de la Nación junto al también director de cine Jorge Coscia, no tuvo otro fin que el de participar y sumar su voz y presencia a la Peña se especuló sobre la posible tarea de armado político en vistas al 2011. Esto fue rotundamente desmentido tanto por Jauretche como por el propio Puggione; no obstante, no se puede negar que semejante convocatoria en estos tiempos flacos de compromiso y lejos de cualquier vicisitud electoral que los exime de promesas y deudas políticas, alerta las neuronas de avezados y novatos. Allí había militancia pura, de base, buscando un horizonte por ahora perdido y un espacio real y creíble de pertenencia, no es poca cosa. Más allá de especulaciones existe un desafío real frente a una sociedad y cientos de miles de salteños con necesidades urgentes. Algunas caras y sus historias, presentes allí, no invitaban a creer mucho más allá del choripan y el buen vino servido, pero entre los comensales circulaba la buena onda y las ganas y la convicción de hacer de algo.

PERO NO ES LO MISMO…
Pino Solanas y Ernesto Jauretche representan espacios antagónicos, el antikirchnerismo furioso del primero choca con el compromiso K del segundo. Solanas jugó contra la resolución 125 y Lozano debió terciar con mucha fuerza para forzar el apoyo de Proyecto Sur a la ley de Medios Audiovisuales. De igual manera frente a los nuevos proyectos como el de Reforma Política y el anterior del Presupuesto 2010 expresó su oposición. En el caso del primero, Solanas acusó al gobierno de buscar proscribir a su fuerza y de negociar un Pacto de Olivos II para reflotar el bipartidismo. Mientras que en caso del presupuesto nacional, no contemplaba partidas para la asignación universal por hijo, refuerza el centralismo y dependencia de las provincias respecto del Estado central, entre otras críticas.
Solanas es además, en sus propias palabras, draconiano con el “progresismo K” que tolera la enriquecimiento geométrico del matrimonio presidencial y políticas focalizadas que no apuntan a terminar con la dependencia, además de sus críticas expresadas en sus películas: falta de voluntad para recuperar los ferrocarriles, anuencia con el saqueo de las mineras, etc. sin embargo, dentro del espacio referido, las críticas están mas matizadas, no negadas pero si atentos a quienes aparecen como la oposición mas fuerte por derecha. Solanas y Jauretche llegaron en un momento muy oportuno ya que sacó a luz el debate inacabado al interior del movimiento popular de Salta respecto de cómo seguir luego del agotamiento de una etapa política que de la mano de Urtubey mostró que romerismo y progresismo es tan incompatible como la Sociedad Rural hablando de lucha contra la pobreza.