lunes, 9 de noviembre de 2009

Los Invisibles

Por Daniel Avalos



El informe de José González Romano publicado en esta edición (“Cinco décadas igual”, pp---), nos tienta a añadir algunas palabras. No para elogiarlo, porque el trabajo lo hace por sí sólo. Tampoco para comentarlo. Las cifras que allí aparecen muestran claramente cómo viven miles de salteños. Mencionemos, solamente, algunos de esos datos: “Miles de hogares con piso de tierra o ladrillo suelto, sin provisión de agua por cañería o que no disponen de inodoro con descarga de agua, y otros muchos compuestos por ranchos, casillas, piezas de inquilinato y/o pensión. Floresta figura entre los barrios con más del 40% de población con NBI, índice que incluye hogares en donde se registra hacinamiento o en los cuales hay niños en edad escolar que no asisten a la escuela”. Lo que tienta, entonces, a seguir escribiendo sobre el asunto es una relación paradójica que atraviesa todo el informe: la que existe entre el Estado y sus gobernados.
Los mitos fundacionales de los modernos Estados sostienen que los hombres delegaron en ellos el Poder de gobernarlos. A cambio de esa delegación, los primeros se comprometían a proteger a los ciudadanos, valiéndose, incluso, de la violencia, a partir de la facultad de los Estados de monopolizar la misma. La sumisión de los hombres a ese Poder, entonces, habría sido un acto voluntario. Se trata de la versión mítica de los orígenes del Estado: algo que no podemos demostrar racionalmente, pero que se toma como verdadero. Desde entonces, el Estado avanzó decididamente sobre otros dominios. Monopoliza, por ejemplo, la facultad de otorgar identidad a los súbditos: sólo existimos y somos objeto de la ley si ese Estado certifica nuestro nacimiento, o sólo estamos legalmente muertos, si ese Estado certifica nuestra defunción. Son muchas las facultades que monopoliza, pero importa aquí enfatizar una. Los Estados también se arrogan la facultad de centralizar y legitimar la información sobre cuántos seres viven en el territorio que ellos reivindican como propio, cuáles son sus edades, sus proyecciones demográficas, o cuáles son las condiciones de existencia de esos hombres y mujeres. En nuestro país, ese tipo de estadísticas empezó a sistematizarse desde la segunda mitad del siglo XX. La justificación era loable: la necesidad de información precisa sobre las condiciones en las que se desenvuelve la población, a fin de diagnosticar las problemáticas y diseñar las políticas públicas capaces de resolverlas con igual precisión. Justamente entonces surgió algo que hoy todos conocemos en mayor o menor grado: censos, observatorios, Indec, etc. Y para producir todo ese volumen de información, esos Estados crearon los organismos y aparatos burocráticos correspondientes. Las fuentes de José González para la elaboración del informe que hoy publicamos fueron estos organismos. Y lo que esas fuentes indican es que hoy nuestro Estado está en condiciones de elaborar un diagnóstico preciso de los problemas de, por ejemplo, Barrio Floresta. Lo que no parece saber, o querer, es intervenir con precisión para terminar con los mismos. La vieja y fundamental pregunta se impone: ¿por qué?
Seamos, por un momento, bienintencionados. Puede que se trate de un problema de confianza. Que el Estado provincial confíe poco en lo que los organismos estadísticos nacionales indican. Ante ello, tal vez, consideren necesario y hasta legítimo crear sus propias herramientas de medición, que diagnostiquen, con mayor precisión aún, los problemas de la salteñidad. Sería incluso un intento local por modernizar el propio Estado, convirtiéndolo en uno que sea capaz de producir y monopolizar sus propios saberes sobre nuestra sociedad. Más aún si de lo que se trata es de generar políticas públicas orientadas a resolver problemas sociales, convirtiendo a los sectores vulnerables y sus condiciones de existencia en objeto focalizado de análisis e intervención estatal. Algo de eso pareciera estar en marcha. Cientos de jóvenes, desde mediados de octubre, realizan encuestas destinadas a ilustrar al Estado salteño sobre la composición poblacional, las condiciones de infraestructura y las necesidades sociales de 65 barrios. Si el Censo Social salteño responde a estos objetivos, estaríamos ante una razón burocrática brutal. Y lo sería porque todos sabemos cómo se vive en muchos barrios, cómo muchos miles padecen ese existir cotidianamente, y a pesar de todo ese saber, el Estado precisaría que sus expertos lo registren, dicen, con precisión científica para luego, sí, intervenir adecuadamente. Hasta que ello ocurra, las autoridades recurrirán a la política del parche que, en nombre del Censo, hasta puede legitimarse: lo espasmódico se impone, podrían decir, porque no hay un saber preciso de lo que está ocurriendo.
Pero ahora nos indignemos. Sobre todo porque, mientras se despliega toda esta ceremonia racional que dura mucho, el vecino de Floresta y de muchos otros barrios sigue invisibilizado. Lamentablemente, es fácil relatarlo. Ocurre cuando ese vecino se dirige a una oficina estatal a informar a las autoridades, por ejemplo, que cada quince días debe recolectar agua de un camión cisterna, que tiene una turbulenta incertidumbre sobre la situación legal de su terreno, que vive sin redes cloacales, que no quiere pero debe engancharse a la luz. Podemos imaginar a ese vecino realizando esos trámites infinitos. Lo hace con un especial cuidado, cuidando que los modales no enojen a la autoridad, que siempre tiene a mano la represalia de abortarle u obstaculizar la posibilidad misma de exponer sus problemas. Tiene la precaución, incluso, de cuidar su aspecto, porque los pobres, es de corriente conocimiento, saben mucho de la importancia de estas cuestiones para ser bien recibidos. Pero todo esto es un tanto inútil, porque para las autoridades esos problemas todavía no existen para un Estado que no los tiene científicamente registrados. El vecino podría sugerir que el Indec sí lo tiene registrado, que los censos también, que lo leyó en el informe de José González, pero no…El burócrata no podrá hacer nada hasta que esos saberes sean adecuada y pertinentemente producidos por la autoridad correspondiente. La invisibilidad se impone. Recurramos a la literatura para que nos ilustre mejor. Pidamos el auxilio de Manuel Scorza, ese peruano genial que en la década del 60 partió como periodista a las sierras peruanas para cubrir los levantamientos indígenas de entonces. La experiencia lo marcó para siempre, y de ella nació la obra que lo hizo mundialmente famoso: Historia de Garabombo el invisible. En un pasaje de la novela, Garabombo relata a un grupo de amigos comuneros su frustrado viaje a Lima, adonde había partido para exponer ante las autoridades los abusos que padecía su comunidad. “Al comienzo no me di cuenta…”, relata Garabombo, “…Creía que no era mi turno. Ustedes saben cómo viven las autoridades: siempre distraídas. Pasaban sin mirarme. Yo me decía ‘siguen ocupados’, pero a la segunda semana comencé a sospechar, y un día que el Subprefecto Valerio estaba solo me presenté ¡Pero no me vio! Hablé largo rato. Ni siquiera alzó los ojos. Comencé a maliciar. Al fin de la semana, mi cuñado Melecio me aconsejó consultar a Victoria de Macre”, “¿Y qué dijo doña Victoria?, inquirió alguien de la ronda, a lo que Garabombo respondió: “Que me había vuelto invisible.”
Miles de salteños padecen lo mismo. Y la naturaleza de su invisibilidad no radica en la razón burocrática, sino, y fundamentalmente, en que el Estado no los quiere ver, ni a ellos ni a sus reclamos. Cuando, hartos de los abusos, los segregados cruzan en grupo los límites de su territorio, indiferentes al buen aspecto que las oficinas oficiales imponen, veladamente, como condición de una buena atención, y cortan las calles y obstaculizan el tránsito, entonces recuperan visibilidad. Y cuando ello ocurre, el Estado, ahora sí, sale a su encuentro. Primero, para explicarles que sus padecimientos están siendo registrados científicamente, que ya podrán vislumbrarse; cuando esto ya no alcanza, para reprimirlos. Y muchos nos asombramos de la reacción. Y si nos asombramos, es porque ya hemos sido presa de una distorsión que los sectores poderosos que controlan ese Estado pergeñan: hacernos creer que el Estado somos todos.

PROHIBIDO DOBLAR A LA DERECHA



Pino Solanas y Ernesto Jauretche en Salta



Con diferencia de apenas un día dos dirigentes de la centroizquierda argentina, referenciados en el llamado campo nacional y popular visitaron la ciudad de Salta. El primero en llegar fue Fernando “Pino” Solanas, diputado electo por la ciudad de Buenos Aires por Proyecto Sur; el otro es Ernesto Jauretche, sobrino del gran pensador nacional Arturo Jauretche. Ambos desarrollaron actividades públicas con el fin de armar fuerzas políticas en torno a la nueva política abierta este año.


Por Felipe Rodríguez




PLANTANDO PINOS

El arribo del director de cine y diputado electo, Pino Solanas, tuvo la característica conjugar justamente ambas actividades: en primer término el día martes 3 en horas de la mañana presentó en las instalaciones del Cine Ópera su nueva película documental “Tierra Sublevada – 1° Parte: Oro impuro” que va en la misma línea de sus filmes anteriores donde recupera el dramatismo de la realidad social y económica de la Argentina por los efectos del modelo neoliberal implementado entre 1990 y el 2001 (gobiernos de Carlos Menem –PJ- y Fernando De la Rua –UCR): “Memoria del saqueo”, “La dignidad de los nadies”, “Argentina Latente” y “Próxima Estación”. En este caso toma la situación de la minería y los efectos de la desregulación legal que permite la explotación indiscriminada y sin control por parte del Estado a favor de grupos trasnacionales como la Barrick Gold, con efectos devastadores en el medio ambiente y en la salud de los pobladores de las regiones afectadas por causa de la contaminación en el caso de las minas a tajo abierto.
Su estadía en Salta no pasó desapercibida, menos aun para el sector que es denunciado por Solanas: el minero. El mismo presidente de la Cámara de Minería de Salta, Facundo Huidobro, salió al cruce de la visión crítica del cineasta: “es la única fuente de trabajo en la Puna” reivindicó el empresario y le recomendó que “se preocupe más por la pobreza y la desocupación” en declaraciones realizadas en FM Profesional. Toda enunciación de compromiso social de este sector. A propósito ¿vieron como la pobreza les preocupa ahora a los sectores sociales más altos? ¿Cederán algo de su riqueza para mitigar este flagelo, del que por supuesto ellos no tienen la culpa? (¡Dios sabe de sus oraciones!) o esperarán un “Milagro”…
Por la tarde el referente y cabeza de Proyecto Sur prosiguió con su tarea de acción política, esto es la presentación de la junta promotora Salta de Proyecto Sur cuya referente es la abogada Mara Puntano ligada a acciones en defensa de los Derechos Humanos. En la sede de la Agremiación de Empleados Judiciales se llevó a cabo el encuentro político que contó con la participación de medio centenar de personas, de las que un buen número eran militantes universitarios o ligados a la lucha por el medio ambiente. De todas maneras también se vio a viejos dirigentes de izquierda, de derechos humanos, sindicales y sociales, entre los presentes se hallaban referentes del movimiento Libres del Sur, éstos en el plano nacional dejaron las estructuras de gobierno criticando la “pejotización” del gobierno de Cristina Fernández y se sumaron a la alianza de fuerzas en provincia de Buenos Aires encabezada por el también diputado electo Martín Sabatella.
Proyecto Sur (PS) hace referencia a dos espacios confluentes: por un lado es el partido que dirige Solanas y es el que se presentó en nuestra ciudad, por otro PS es el frente político electoral que conforman el partido PS junto a “Buenos Aires para Todos” que encabeza el diputado nacional, economista y dirigente de la Central de Trabajadores de Argentina (CTA), Claudio Lozano y el Partido Socialista Auténtico (PSA) cuyo referente es Mario Mazzitelli. En este sentido si bien la criatura es recién nacida no han existido contactos formales con fuerzas afines y seguramente que el diálogo se abrirá en la medida que el partido avance en los requerimientos formales. El partido Proyecto Sur aun está en pañales y su desarrollo dependerá de la capacidad de recrear un espacio democrático y participativo que contenga a las múltiples experiencias políticas y sociales que en el presente exponen sus críticas y oposiciones por izquierda al modelo político K. así se expresaron algunos reconocidos dirigentes sociales que se sintieron excluidos de la convocatoria o por lo menos se reservan críticas a su génesis provincial.
Es que PS no está solo en Salta, a las numerosas experiencias electorales surgidas en los últimos años aun sobrevive el Encuentro Popular Amplio (EPA) un conglomerado de fuerzas de izquierda, centroizquierda y peronistas no PJ. En las elecciones presidenciales del 2007 conformaron un frente provincial sin apoyo nacional, aun así un sector que proviene de la CTA Salta apoyó la candidatura de Pino Solanas a partir del vínculo institucional y político con el entonces diputado nacional Claudio Lozano. En forma simultánea desde la CTA se dieron diversas estrategias de construcción política; la más amplia es la Constituyente Social, convocatoria a múltiples actores del campo popular para confluir en el armado de un proyecto alternativo. Tarea titánica cuyo primer paso se dio en Jujuy con 5.000 personas provenientes de todo el país, incluida la Tupac Amaru de Milagro Sala. Este espacio es liderado por Víctor De Gennaro que también armó su instrumento electoral en provincia de Buenos Aires, confluyó en alianza con Sabatella y aportó una diputada nacional. Hoy parece un triangulo inamovible: Solanas – Lozano – De Gennaro. De allí es que el Pino se reuniera brevemente con los referentes de la CTA Salta en una presentación informal en un hotel céntrico. Desde esta central se está impulsando una fuerza política propia: El Partido Auténtico de los Trabajadores, que nace de la experiencia electoral del EPA que además se suma a las otras fuerzas políticas existentes en las provincias surgidas del riñón de la CTA. El PAT se presentará esta semana en sociedad con un acto en la Agremiación Judicial el día jueves 12 de noviembre en horas de la tarde.

JAURETCHE: MEMORIA Y ACCIÓN
Posee y porta uno de esos apellidos ante el cual no se puede menos que sentir una profunda reverencia. Sobrino del pensador nacional Arturo Jauretche, pero con una historia propia de igual envergadura. En su juventud fue militante de la JAEN (Juventud Argentina para Emancipación Nacional) junto al mítico y controvertido Rodolfo Galimberti, dirigente de la JP y de Montoneros, sufre la persecución y el exilio, rompe con la organización y regresa al país en democracia reintegrándose a la militancia en el campo popular. Autor del libro “Violencia y Política en los ’70. No dejés que te la cuenten” y del guión del documental “Cazadores de Utopía” dirigida por Eduardo Blaustein. Estuvo en Salta desde el miércoles 4 invitado por un grupo de dirigentes peronistas de diversas extracciones. En realidad se vio allí a la cabeza de ese grupo a Tupac Puggione, quien también posee una historia ligada a nuestro pasado reciente: padre asesinado durante el gobierno de Isabel Perón y la madre detenida desaparecida en 1976. Militante universitario y peronista en los noventa, promotor del boom de la calle Balcarce y actual empresario, se lanzó a la política este año como candidato a concejal por el espacio de Memoria y Movilización.
La noche del 4 en el salón del centro vecinal 20 de Febrero (no confundir con el Club), alrededor de 300 personas se dieron cita a la Peña de la Militancia, donde no faltaron los choripanes, la música folklórica y las evocaciones pero por sobre todo los discursos. A la introducción de Puggione, le siguieron Héctor Canto y el ex ministro Juárez Campo, antes de las palabras de Jauretche. Puggione destacó el valor de reunirse desde la diversidad de identidades y visiones porque eso acercaba la discusión sobre un futuro que los va a encontrar unidos. Jauretche rescató el momento como el de recuperación de viejos espacios perdidos y la necesidad de seguir dando la batalla con todos instrumentos posibles, o los disponibles. Rescató la etapa del bicentenario como una necesaria mirada atrás para pensar el futuro.
Más allá de la palabras lo que flota en el ambiente es que desde y en diversos espacios van confluyendo aquellos sectores que se identifican dentro del llamado campo popular o nacional y popular, la centroizquierda o simplemente progresismo. En ambos eventos las caras fueron similares: desde la militancia social de Derechos Humanos, la CTA, dirigentes gremiales, viejos militantes políticos o nuevos también como los de Libres del Sur que estuvieron en los dos. Si bien la llegada de Jauretche, que trabaja en la Secretaría de Cultura de la Nación junto al también director de cine Jorge Coscia, no tuvo otro fin que el de participar y sumar su voz y presencia a la Peña se especuló sobre la posible tarea de armado político en vistas al 2011. Esto fue rotundamente desmentido tanto por Jauretche como por el propio Puggione; no obstante, no se puede negar que semejante convocatoria en estos tiempos flacos de compromiso y lejos de cualquier vicisitud electoral que los exime de promesas y deudas políticas, alerta las neuronas de avezados y novatos. Allí había militancia pura, de base, buscando un horizonte por ahora perdido y un espacio real y creíble de pertenencia, no es poca cosa. Más allá de especulaciones existe un desafío real frente a una sociedad y cientos de miles de salteños con necesidades urgentes. Algunas caras y sus historias, presentes allí, no invitaban a creer mucho más allá del choripan y el buen vino servido, pero entre los comensales circulaba la buena onda y las ganas y la convicción de hacer de algo.

PERO NO ES LO MISMO…
Pino Solanas y Ernesto Jauretche representan espacios antagónicos, el antikirchnerismo furioso del primero choca con el compromiso K del segundo. Solanas jugó contra la resolución 125 y Lozano debió terciar con mucha fuerza para forzar el apoyo de Proyecto Sur a la ley de Medios Audiovisuales. De igual manera frente a los nuevos proyectos como el de Reforma Política y el anterior del Presupuesto 2010 expresó su oposición. En el caso del primero, Solanas acusó al gobierno de buscar proscribir a su fuerza y de negociar un Pacto de Olivos II para reflotar el bipartidismo. Mientras que en caso del presupuesto nacional, no contemplaba partidas para la asignación universal por hijo, refuerza el centralismo y dependencia de las provincias respecto del Estado central, entre otras críticas.
Solanas es además, en sus propias palabras, draconiano con el “progresismo K” que tolera la enriquecimiento geométrico del matrimonio presidencial y políticas focalizadas que no apuntan a terminar con la dependencia, además de sus críticas expresadas en sus películas: falta de voluntad para recuperar los ferrocarriles, anuencia con el saqueo de las mineras, etc. sin embargo, dentro del espacio referido, las críticas están mas matizadas, no negadas pero si atentos a quienes aparecen como la oposición mas fuerte por derecha. Solanas y Jauretche llegaron en un momento muy oportuno ya que sacó a luz el debate inacabado al interior del movimiento popular de Salta respecto de cómo seguir luego del agotamiento de una etapa política que de la mano de Urtubey mostró que romerismo y progresismo es tan incompatible como la Sociedad Rural hablando de lucha contra la pobreza.

Estado terrorista, Secretaría ausente

Se viene el primer Juicio por la Verdad en Salta. Es por la causa Melitón Bustos. En 1977 el Estado lo hizo desaparecer y hoy, 31 años después, el Estado no es parte de la querella.


Por Julieta Lucero



Sin la presencia la Secretaría de Derechos Humanos de la Provincia ni de la Nación como querellantes, se realizará el primer juicio por lesa humanidad en Salta el próximo 23 de noviembre, en la sala de audiencias del Tribunal Oral Criminal Federal. Es por la desaparición de Aldo Melitón Bustos, secuestrado el 2 de febrero de 1978 en su casa de Tartagal.

Según una de las abogadas del caso, Tania Kiriaco, “no hay apoyo del Estado”. La secretaria de Derechos Humanos de Salta, María Silvia Pace, confirmó que no se presentaron como querellantes y explicó que no sabía cuáles era las razones. “La provincia y la Nación sí están presentes como querellantes en el caso Ragone y Palomitas, pero no en esta causa”, afirmó la titular del área.

Los procesados por la desaparición del escribano santafesino Melitón Bustos son Carlos Alberto Arias, que en ese momento era teniente del Ejército, y Luis Angel Gaspar Zirpolo, a cargo del Regimiento Monte 18 de Tartagal, tras la renuncia del ex teniente coronel Héctor Luis Ríos Ereñú, un mes antes del hecho.

El secuestro

Eran las dos de la mañana y tocaron el timbre en su casa de la calle San Martín. Raúl, de 16 años, bajó a atender. Estaba con su padre, Aldo, y con Eva, la mujer. Cuando preguntó quién era, le respondieron “De Gendarmería Nacional”. Entonces abrió la puerta.

Dos hombres de civil, un empujón, el suelo, un arma que le apunta y uno de los tipos que le dice que se calle. El otro, al dormitorio del padre.

Ruidos. Golpes. Miedo. Lo sacaron delante de él, en calzoncillos, descalzo. Lo ataron de manos. Justo antes de que le pongan la capucha negra en la cabeza, su padre pudo gritar: “¡Son del Ejército, son del Ejército!”. Se lo llevaron.

Raúl salió a la vereda y vio cómo se alejaron en un Dodge 1500. Era amarillo, un Dodge 1500 amarillo igual al que acostumbraba a manejar uno de sus compañeros del colegio San Francisco.

Entonces se subió a su auto junto a Eva y comenzaron a perseguirlos. En el coche de adelante iban tres personas, además de su padre, que estaba sentado atrás.

Unas cuantas cuadras después, el Dodge se detuvo, primero, en el Regimiento de Monte 28. Después tomó la ruta 34, que va a Mosconi.

Camino, noche, calor. Ya cerca de Cornejo, el automóvil que perseguían se dio vuelta. Se le vino encima con secuestradores, secuestrado y armas.

Raúl frenó y decidió volver a Tartagal.

Fueron derecho a la comisaría de la ciudad. Después al regimiento. Y ahí lo vio. El mismo hombre de civil que había entrado esa noche a su casa y se había llevado clandestinamente a su padre estaba frente a él, en esa misma dependencia del Ejército.

Más tarde supo que se trataba Carlos Alberto Arias. Después de ese día, nunca más lo vio.

¿El Dodge 1500 amarillo? Era uno de los vehículos usado habitualmente por los hijos de quien fuera jefe del M-18 hasta hacía un mes, Ríos Erenú.

Muerto social

Aldo era una persona pública en Tartagal. Escribano nacido en Santa Fe, en el norte salteño se dedicaba a la docencia en un colegio de nivel medio. Siempre había defendido su posición democrática, lo que le costó, en primer lugar, el cargo como profesor.

En 1977, en pleno funcionamiento de la maquinaria represiva del Estado, Melitón Bustos decidió exiliarse en Bolivia. Según la hermana Elsa, era constantemente intimado por anónimos y estaba amenazado de muerte por el teniente primero Bruno, que era parte de Inteligencia en el Regimiento M-18. Según confirmó la abogada querellante, también estaba en las listas del operativo del Ejército nacional denominado “Claridad”.

Pero Aldo “no se aguantó y volvió por los hijos”, explicó Kiriaco. Trató de conseguir el registro notarial número 32, pero se lo denegaron por “razones ideológicas”. “Lo convirtieron en un muerto social”, definió la abogada.

El decreto que rechazó el pedido de Melitón Bustos fue firmado por Roberto Augusto Ulloa, interventor en la provincia durante la dictadura, y por el ex candidato a diputado nacional por el Partido Renovador de Salta, comandante gendarme retirado Jorge Oscar Folloni. La fecha del documento es del 14 de noviembre de 1977. Menos de tres meses después, lo desaparecen.

El juicio

El Tribunal estará integrado por el actual presidente del Tribunal Oral Criminal Federal de Salta, Roberto Frías, por el presidente de la Cámara Federal de Apelaciones de la provincia, Jorge Luis Villada, y por la jueza del Tribunal Oral Criminal Federal de Jujuy, Marta Liliana Snopek. Villada y Snopek fueron designados como subrogantes, debido a que uno de los camaristas, José Solá Torino, fue recientemente removido, y a que Rogelio Saravia Toledo se acogió al beneficio jubilatorio.

Arias y Zirpolo están procesados por “privación ilegal de la libertad, agravada por el empleo de violencia y por su duración en concurso real con el delito de homicidio doblemente calificado en grado de partícipe primario”. El primero se encuentra detenido en Campo de Mayo y el segundo está con prisión domiciliaria en Tucumán.

Para Kiriaco, “es grave” la falta de participación del Ejecutivo en el primer juicio por lesa humanidad en la provincia. “Tan pesado es el tema, que la hermana de Aldo, Elsa Edith Bustos, sufrió un atentado en julio pasado”. Además, confirmó que los testigos, la familia y los abogados querellantes -ella y David Leiva- cuentan con custodia permanente.

De hecho, están citados hasta los agentes de la Secretaría de Inteligencia Del Estado (SIDE) que en ese momento trabajaban en Salta.

En cuanto al interventor de la dictadura, Ulloa, Kiriaco afirmó que “tiene que estar imputado, no como un simple testigo”. Al otro firmante del decreto que le negó el registro notarial a Melitón Bustos en 1977, Folloni, se le revocó la candidatura a diputado nacional por su participación como funcionario en esa época.

A dónde van...


Una versión del momento decía que los habían asesinado en Tartagal. Otra, que un suboficial ebrio había dicho que estaba en la zona del Regimiento y que había participado del entierro. Raúl dijo haber escuchado comentarios de que lo torturaron, ametrallaron y enterraron vivo. También que lo tiraron al dique Cabra Corral. Además, que existe una nota anónima que dice que fue llevado al río Bermejo el día del secuestro, a las 7 de la mañana. Y que las personas que lo habían llevado, cuando volvieron, ya no lo traían con él.

A dos semanas del juicio, Aldo sigue desaparecido. Y el Ejecutivo, que para muchos debería estar presente, también.

Esta es nuestra tierra


A las puertas de una condena internacional

El representante de la Comunidad Lhaka Honhat, Francisco Pérez, reclamó el pasado lunes ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) que se obligue a nuestra Provincia a reconocer y garantizar los títulos de propiedad de las tierras que ocupan en el Departamento Rivadavia, registradas como “lotes fiscales 55 y 14”. La Comisión dejaría el caso en condiciones de ser elevado a la Corte Interamericana, la cual, de comprobar las denuncias efectuadas, podría caracterizarlas como violaciones a los derechos de los pueblos indígenas, sancionando internacionalmente al Estado argentino y provincial.


Gabriel Sánchez

La lucha lleva más de veinte años. En efecto, en el año 1984 jefes indígenas se presentaron ante el Gobierno de la provincia para rechazar una propuesta de entrega de títulos de propiedad sobre el territorio que habitaban, puesto que la decisión gubernamental consistía en urbanizar las comunidades y dividir el espacio territorial, para entregar a cada jefe un título individual. Esta modalidad anularía sus posibilidades de acceder libremente a los recursos y generaría disputas y conflictos internos por la defensa de uso exclusivo que haría cada comunidad una vez que tuviera un título de propiedad individual. Por tanto, en representación del conjunto de las comunidades, pidieron al Gobierno la entrega de una superficie sin divisiones internas, bajo un único título a nombre de todas ellas. Recién en el año 1991 se emitió el decreto provincial Nº 2.609, por el cual se acordaba unificar los lotes 55 y 14, y se adjudicaba una superficie sin subdivisiones mediante título único de propiedad a las comunidades aborígenes, garantizándoles el espacio necesario para su supervivencia y desarrollo. Las entonces 35 comunidades (alrededor de 6.000 personas) constituyeron una organización que llamaron Lhaka Honhat, que en idioma wichí significa "Nuestra tierra".

El mapa de la causa

Entre 1993 y 1995, funcionó la Comisión Asesora Honoraria, dedicada a analizar la situación y recomendar una forma adecuada de entrega de las tierras. Sin tener en cuenta estos antecedentes e ignorando la actividad de la Comisión, en 1995 el Gobierno provincial, con el aval del Gobierno nacional, puso en marcha la construcción de un puente internacional sobre el río Pilcomayo, cuya cabecera se encuentra en una de las comunidades de Lhaka Honhat y forma parte del “mega plan” de integración de la zona sur al desarrollo del Mercosur, que comprende la creación del corredor Bioceánico y abarca, además, obras de infraestructura para Aduana, Migraciones y Gendarmería, así como la construcción de una ruta nacional sobre el territorio indígena. Lhaka Honhat interpuso una acción de amparo solicitando la inmediata suspensión de las obras y la realización de estudios de impacto socioambiental. La Justicia provincial rechazó la petición en una absurda decisión convalidada posteriormente por la Corte Suprema de Justicia de la Nación.
La Provincia, mediante decreto Nº 3.097/95, y basándose en los estudios de la Comisión Asesora Honoraria, decidió la adjudicación a las comunidades indígenas de “una superficie única y sin subdivisiones” de 240.000 has., pero elevó este decreto en forma de proyecto de ley a la Legislatura. En 1996, presionados por el incumplimiento del Gobierno, más de mil indígenas tomaron pacíficamente las obras del puente durante 23 días. La protesta culminó con la firma de un nuevo acuerdo con el entonces gobernador de la provincia. Ninguno de los decretos ni el acuerdo que puso fin a la protesta se cumplieron. Agotadas las instancias judiciales internas, en 1998 Lhaka Honhat, patrocinada por el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) y el Centro por la Justicia y el Derecho Internacional (CEJIL), acudió a la CIDH para denunciar la violación de sus derechos y su principal objetivo fue arribar a una instancia de conciliación que permitiera una solución integral, justa y sustentable. Lhaka Honhat sostuvo entonces que, para aceptar el ofrecimiento del Estado, éste se debía comprometer formalmente a no realizar obras que modificaran la situación existente al comienzo de la mediación, y a que, durante la negociación, no se transmitieran derechos de dominio a terceros sobre las tierras objeto de la denuncia. Con una serie de acuerdos verbales, se dio inició al “proceso de solución amistosa” propuesto por la Comisión. El diálogo tuvo por fin acordar en forma consensuada el otorgamiento del título de propiedad, concretar un informe de impacto socioambiental y consultar la opinión de las comunidades sobre las obras viales iniciadas en el territorio indígena. Con marchas y contramarchas, el proceso avanzó y obtuvo algunos resultados. Sin embargo, se ha visto obstaculizado por el quebrantamiento de los acuerdos básicos que posibilitaron el inicio de las conversaciones. Ello ha obligado a los denunciantes a informar periódicamente a la Comisión y a solicitar su intervención en numerosas oportunidades, injerencia que ha posibilitado la continuidad de las negociaciones.
Sin embargo, a raíz de la excesiva duración del proceso, los escasos avances y sobre todo el accionar del gobierno provincial, ocasionó que en 2005 se quebrara finalmente dicho proceso. La provincia desconoció los compromisos asumidos y se retiró de las negociaciones. Ello obligó a Lhaka Honhat a utilizar otras herramientas de protección del sistema interamericano (como la solicitud de medidas cautelares a la Comisión) y a ensayar en el terreno local distintas alternativas. Una de ellas fue la presentación de una acción originaria declarativa de certeza directamente ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación. En ella se intentaba paralizar un referéndum convocado por el Gobierno provincial, cuya formulación era contraria a la Constitución. El 28 de septiembre de 2005 la Corte emitió su fallo, sosteniendo que era incompetente para entender en el asunto. El referéndum se llevó a cabo y el resultado alcanzado, sobre el que no acuerdan todos los sectores involucrados, generó reacciones diversas. La complejidad del conflicto espera, en el ámbito interamericano de protección de derechos, una respuesta que los poderes locales se resisten a dar.
La tenacidad y perseverancia de la lucha pueden deberse a que son comunidades que sobreviven a través de la pesca, la caza de animales y la recolección de frutos, y a la necesidad de proteger un territorio que habitan desde tiempos ancestrales. Para tener una dimensión del fenómeno, pensemos en la idea opuesta, e imaginemos que un día nos quieran echar de nuestras casas, quitarnos nuestros automóviles, transportes, TV, Internet, teléfono y demás comodidades. Pero, además, le sumemos que la defensa del medio ambiente es contra su deforestación y contaminación por parte de empresarios locales y multinacionales cuya adoración al Becerro verde está hipotecando el futuro de todos los salteños. Es por ello que la causa de nuestros hermanos aborígenes es una causa que nos involucra a todos.

“Mal Parido”

Con la atención pediátrica, el “Nuevo Hospital” no sería tan buen negocio

El hospital materno infantil con gerenciamiento privado tendrá un presupuesto fijo de 96 millones de pesos anuales. Siendo un hospital de agudos, no podrá negar asistencia a los pacientes graves derivados de otros centros sanitarios de menor complejidad. Si los montos que el Estado paga por las prestaciones fueran insuficientes para que la empresa obtenga ganancias, es poco probable que los devotos catalanes sigan sosteniendo que se encargarán del problema.

Eva Sibila

De entrada nació mal. Con la excusa de que iban a edificar un cuarto piso sobre una estructura que encima estaba mal diseñada, retrasaron dos años la inauguración del Nuevo Hospital de Salta. La verdad es que no había presupuesto para pagar sueldos. Quince años después de la firma del convenio mediante el cual la Provincia accedió al financiamiento internacional para contar con un hospital de agudos, es decir con todas las especialidades médicas, parió una simple maternidad y la entregó a manos privadas. Por supuesto, desde el Gobierno le hicieron un bombo bárbaro para ocultarlo: “que era moderna y eficiente”, “tan pulcra y ordenada como una clínica de primera”. La realidad es que la privatización de la salud nació deforme y parece tener poco tiempo de vida.
Pero me estoy adelantando a una conclusión, por ahora, subjetiva. Esta historia comenzó a mediados de la década del ´80, durante los gobiernos de Raúl Alfonsín y Roberto Romero. Con fondos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en Argentina se construirían seis hospitales de agudos “llave en mano”, y uno sería para Salta. En el presupuesto estaban previstos desde los más modernos equipos médicos hasta los tachitos de basura de cada rincón.
En paralelo, el proceso privatizador de la salud iba ganando espacio en el país y en la provincia. Desde 1996, los directores de áreas operativas y de hospitales comenzaron a llamarse “gerentes”, los servicios generales (cocina, lavadero, mantenimiento) fueron tercerizados y pasaron a manos de empresas privadas; dos hospitales de la ciudad de Salta pasaron a funcionar como de autogestión y se implementó el arancelamiento. Este asunto alcanzó su expresión máxima con el gerenciemiento privado del Nuevo Hospital, que se inauguró en 2001, aunque con una gran diferencia: no se abrió como un policlínico, sino que reemplazó a la vieja maternidad.

Terminó siendo una prepaga

Por supuesto que la modificación permitió que fuese un buen negocio para la Unión Transitoria de Empresas, de origen español, encargada de administrar el presupuesto del Nuevo Hospital, que sólo prestaba asistencia a las embarazadas y a los recién nacidos. Perdón, me olvidaba: también se atendían, mediante turnos anticipados, los servicios de ginecología, oftalmología, citología y enfermería. Obviamente, si alguien tenía una urgencia oftalmológica, debía recurrir al San Bernardo. Para que no queden dudas, el presupuesto del supuesto hospital, que no era más que una simple maternidad administrada por una empresa, superaba los 60 millones pesos anuales, mientras que el San Bernardo apenas superaba los 40 millones.
Había transcurrido un año desde la inauguración y ya se oían los reclamos desde el Colegio Médico de Salta y desde la siempre saturada terapia intensiva del hospital San Bernardo, que derivaba pacientes al Nuevo Hospital y eran rechazados. Los gerentes argumentaban la negativa diciendo que sólo les competía atender la terapia intensiva materna, que era su especialidad de base. No se conocían antecedentes similares en otros hospitales, pero los salteños nos acostumbramos a que las cosas fueran así. Mientras tanto, se hablaba de que en 2002 se convertiría en un hospital materno infantil. Pero los años pasaban y la obra...bien gracias.
En 2007, los socios catalanes se pelearon por 500 mil pesos o dólares. Nadie supo de cuánta guita hablaban. Las acusaciones mutuas derivaron en una quita de la concesión y el llamado a una nueva licitación. La fundación, también catalana, Santa Tecla ganó el gerenciamiento. Hasta ese momento, el negocio seguía siendo rentable. Ahora, eso estaría por verse y les explico por qué.
La política de privatización de la salud apunta a transformar el sistema sanitario público en una especie de obra social prepaga. Como cualquier negocio, el de la salud también se rige bajo la ecuación costo-beneficio. Es decir que, mientras la atención pueda limitarse a ciertas prestaciones y no a la “demanda libre” como en cualquier hospital público, las cápitas que paga el Estado hacen que la empresa solvente gastos y se quede con una ganancia por realizar el trabajo de administrar la organización.
Pero el traspaso al sistema de gerenciamiento privado del Hospital de Niños, que se produjo hace algunos días, si bien ha logrado el efectivo cumplimiento de las horas de trabajo por parte de los médicos, trajo algunos problemas para la población. Por empezar, las administradoras del Nuevo Hospital estuvieron exentas del pago de impuestos desde siempre y nunca cumplieron con la ley de arancelamiento (20% para el Estado y 80% para mejoras y redistribución a los trabajadores).
Además, algunos servicios ya no revisten tal jerarquía. Por ejemplo, el servicio que atendía a los enfermos con mielomelingoceles y el que recuperaba a los chicos desnutridos, fueron eliminados. Por otra parte, el servicio de alergia sigue funcionando en el viejo Hospital Niño Jesús de Praga, porque en el nuevo edificio no hay espacio para su funcionamiento.

Menos costos, más beneficios ¿para quién…?

Con un presupuesto de 96 millones de pesos anuales, que la Provincia destinará al funcionamiento del flamante nosocomio, no sería rentable para Santa Tecla recibir todos los casos que consideren necesario derivar los profesionales que atienden en las salitas o en los hospitales del interior, con el riesgo de que los niños no reciban la debida atención. Las internaciones serán la variable de ajuste y se supone que seguirán funcionando a “cama caliente”, como sucedió hasta el momento con la maternidad.
Pero ya no es seguro que resulte un buen negocio. En maternidad se puede reducir el costo con las estrictas normas de Santa Tecla, ya que el 90 % de los casos son personas sanas y se asiste a un evento natural (el parto). Aplicando mínimas normas de atención, el resultado es un nuevo niño en Salta, aplausos y flores, y todos felices. Claro que el 10% restante suele ser muy dramático porque, cuando en maternidad y neonatología las cosas van mal, la consecuencia puede ser muerte materna, del niño o de ambos, o en algún caso incapacidad permanente del bebé.
Distinto es atender un Hospital de Pediatría donde el 100% de los casos sí son dramáticos y exigen grandes esfuerzos del personal y gastos materiales no pasibles de mucha restricción. Si se tratara sólo de hacer cumplir el horario a los profesionales (cosa que está bien, aclaremos), no habría problemas. Pero ha de verse cuando se rechace a un niño con una diarrea banal y caiga a las pocas horas con una sepsis grave.
Como se ve, este Hospital Materno Infantil nació mal parido, fue mal construido, se lo equipó dos veces por parte del Estado Provincial y ahora peligra su rentabilidad para la empresa que lo administra…Como dijo Martín Fierro: “...árbol que nace torcido / nunca su tronco endiereza…”